Educación: trabajar para un muy bien 10

Lunes 07 de Agosto de 2017

Urge modificar nuestro sistema educativo y una propuesta innovadora recientemente lanzada trabaja en esa dirección.

Nos cansamos de escuchar que el futuro se asocia indefectiblemente a la calidad de la educación que sepamos brindar para construirlo. Los consensos sobre las políticas de Estado, a los que tanto nos cuesta arribar, deberían centrarse en esto.

Pareciera que, incluso, nos hemos acostumbrado a las escandalosas cifras que denuncian la gravedad de la situación. El 52% de los menores de 15 años no comprende lo que lee y sólo el 44% termina el secundario. El abandono, el ausentismo y la repitencia confirman que la calidad de nuestra educación está, desde hace años, en emergencia.

No basta con medir los conocimientos que los alumnos han adquirido. Urge repensar la transformación de todo el sistema, incluidos el formato del aula y la pedagogía utilizada. Por un lado, ampliando el foco para incluir valores y competencias cognitivas y socioemocionales de los estudiantes y sus aprendizajes. Por el otro, impulsando también cambios profundos en docentes y directores, con reformas estructurales indispensables ligadas a su formación y a la reformulación de su carrera para que no sean, como muchas veces ocurre, actores solitarios y desmotivados en las aulas, sin acceso a pedagogías innovadoras y atractivas con las que entusiasmar al alumno. Está claro que si las políticas vinculadas con la docencia y las pedagogías no se modifican, el sistema no presentará los cambios de fondo necesarios.

En este contexto y en esa dirección hay que destacar y celebrar el nacimiento de una valiosa iniciativa educativa que ha tenido su origen en una esfera distinta a la del Estado y que ha logrado suscitar las voluntades de empresas (Santander Río, Despegar.com, Globant, Adecoagro, Pampa Energía, Telecom, Telefónica, Toyota, BBDO, Edenor, Fibertel, Samsung, YPF, Ángel Estrada, Muchnik, Competir, Educatina, Educaria, Tinta Fresca), medios de comunicación (los agrupados en ADEPA, entre los cuales están Clarín y LA NACION), especialistas (Educar 2050), conocidos referentes (Alfredo Leuco, María Laura Santillán, Julián Weich, Iván de Pineda, Juan Carr, Hugo Porta, entre otros) y OSC (Conciencia) con el nombre de MB10 (www.muybien10.org.ar). El lanzamiento tuvo lugar recientemente en la Biblioteca Nacional.

Conscientes de la urgencia y la importancia que reviste que la educación esté en el centro de la agenda de prioridades para el desarrollo del país, este proyecto plural, multisectorial y apartidario se suma como actor relevante para reclamar y trabajar en el fortalecimiento del sistema escolar, proponiendo vías concretas de mejora del sistema.

La flamante iniciativa se dirige a implementar prácticas de innovación pedagógica abiertas, plurales y participativas que fomenten el trabajo en red y colaborativo entre escuelas, alimentando la motivación de los docentes para una gestión eficaz con foco en el aprendizaje de los alumnos, que proponga el uso adecuado de todas las herramientas disponibles para el aprendizaje, especialmente las tecnológicas.

Muchos y variados factores inciden en el aprendizaje: ratio docente-alumno, materiales didácticos, infraestructura edilicia, entre otros. Pero las investigaciones a nivel regional y global muestran que el "clima del aula", construido a partir de esa particular relación entre docente y alumno y entre los alumnos entre sí, es la variable de mayor influencia para lograr un aprendizaje significativo.

 

Detectar líderes educativos capaces de motivar e incidir adecuadamente en el propósito de mejora de las escuelas, promoviendo las ideas fuerza de la iniciativa, resulta clave a la hora de intentar aplicar cualquier cambio.

Las políticas y propuestas de comunicación dirigidas a atraer a los candidatos más sólidos y motivados para la docencia de excelencia que necesitamos adquieren un peso estratégico al igual que los programas de formación inicial que han de ser equitativos y accesibles para todos y contemplar distintos elementos que garanticen su más alta calidad. Entre ellos, las prácticas deben ocupar un lugar central, y la conectividad es prioritaria para que puedan acceder a material valioso desde las plataformas digitales que nos ofrece Internet.

También busca asegurar que quienes actúen como formadores de formadores sean de primera línea. La capacitación docente debe contemplar especialmente a los directores de escuela, tanto en lo que hace a la gestión como en su rol de líderes pedagógicos.

La iniciativa plantea claramente lo que a veces parece insinuarse sin la debida contundencia: la Argentina necesita promover un nuevo paradigma de maestros, impulsando una nueva carrera docente con auténticos incentivos para especializarse y ascender sin tener que dejar el aula; que brinde tiempos y espacios institucionales rentados para que los propios docentes -quién mejor que ellos- colaboren en la reflexión y planificación de las mejores prácticas y estrategias para la enseñanza que imparten.

Se apunta a una formación continua y accesible para todos los maestros que sirva para promover y afianzar su constancia e interés por renovar los métodos de abordaje en las aulas. Esto incluye que participen en programas semipresenciales de la más alta calidad, que compartan buenas prácticas con colegas y que se establezcan los canales necesarios para que del intercambio surjan constantemente alternativas para mejorar la motivación y el aprendizaje de los alumnos.

Si el sistema no brinda al maestro el acceso a pedagogías innovadoras y atractivas, su motivación decaerá inevitablemente y los chicos perderán la oportunidad de recibir ofertas superadoras en las aulas. El objetivo es también lograr que los propios alumnos quieran ser parte activa del proceso de aprendizaje, y para ello indiscutiblemente deben encontrar la motivación adecuada. Por eso, las políticas deben apoyar prioritariamente el desarrollo profesional del docente y las condiciones para que pueda ejercer la profesión en un nivel más alto.

Si las políticas vinculadas con la docencia y la pedagogía no se actualizan, el sistema no va a lograr ningún cambio de fondo; la experiencia recogida hasta el presente así lo ha demostrado en forma muy dramática.

Hoy asistimos a escandalosas cifras de niños carenciados que no acceden a cubrir dignamente sus menores necesidades. Es innegable que el contexto incide en la capacidad de aprender de un chico, pero la ciencia ha demostrado que no es determinante. Trabajar para superar urgentemente esta situación no debe llevarnos a olvidar que todos los chicos pueden aprender y que aun un cerebro dañado por desnutrición puede generar nuevas conexiones neuronales con los estímulos apropiados. En este contexto, el peso que adquiere un buen maestro se agiganta, pues su capacidad para incidir en cada chico es enorme.

El trabajo que propone MB10 se enfoca en dos ejes prioritarios: por un lado, un modelo de innovación escalable o repetible en todas las escuelas del país, y por el otro, la comunicación de estas experiencias inspiradoras y virtuosas que fomenten su sostenimiento a lo largo del tiempo con el acompañamiento de figuras populares para ganar una mayor masividad.

En esta primera etapa, MB10 ya comenzó a trabajar en diez escuelas de la provincia de Buenos Aires en los distritos de Cañuelas, Lanús, Pilar y Tigre, en zonas de vulnerabilidad, apadrinadas por las mencionadas empresas y acompañadas por otras tantas que quieran sumarse al protagonismo que la cuestión educativa nos demanda.

Articular los conocimientos y los aportes privados, públicos y del sector de las organizaciones de la sociedad civil es fundamental a la hora de explorar los caminos posibles para mejorar el rendimiento escolar. Todos podemos sumarnos.

El compromiso es impostergable y el desafío nos recuerda que si la educación no pasa a convertirse en un problema de todos, la Argentina estará condenada a continuar por la triste senda de la decadencia.

http://www.lanacion.com.ar/2048510-educacion-trabajar-para-un-muy-bien-10

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