Educación para afrontar el futuro

Martes 24 de Octubre de 2017

En estos últimos meses hemos presenciado tres acontecimientos que nos detallan los problemas en el sistema educativo argentino: la interferencia de Ctera en las escuelas a partir del caso Santiago Maldonado, la enseñanza religiosa en los colegios salteños y el nuevo sistema educativo presentado en la ciudad autónoma de Buenos Aires.

En primer lugar, tenemos al gremio docente Ctera, que promovió actividades con la comunidad educativa para que los maestros hablaran en las escuelas sobre la desaparición de Santiago Maldonado. Ctera pregonó que lo que le sucedió a Maldonado fue una desaparición forzada a manos de la Gendarmería, una de las hipótesis que son investigadas en la causa. Cuando se accede al detalle de las actividades recomendadas, más de un lector quedaría espantado. La actividad de Ctera genera el primer problema para la educación en el país: la politización indebida de sus aulas en detrimento de un sindicalismo que apoye mejoras educativas y el desarrollo de sus docentes.
En segundo lugar, la Corte Suprema de la Nación inició una serie de audiencias públicas sobre el caso de las clases de religión en la provincia de Salta. Religión forma parte de la currícula académica, es decir que está entre los contenidos que hoy deben aprender los alumnos de todas las escuelas públicas de Salta. Será la Corte Suprema de Justicia de la Nación la que defina la constitucionalidad de dicha medida. El debate, además de la constitucionalidad de dichas clases, incluye si la enseñanza religiosa es discriminatoria, viola la libertad de pensamiento y no garantiza la libertad religiosa, consagrada en la Constitución nacional. Este debate lo tuvieron en 1884 los líderes de la generación del ochenta, época en que la ley 1420 establecía que la enseñanza religiosa podía ser impartida antes o después de las horas de clases, garantizando, de esta manera, la laicidad. El debate educativo necesita concentrarse en cuestiones más allá del tema religioso. Este tema atrasa las urgentes reformas que las aulas necesitan para enfrentar la educación y formación que el futuro cercano requiere. La enseñanza de las religiones dentro de una materia es una cosa. El adoctrinamiento es algo completamente diferente. Por el contrario, el aula tiene que ser un lugar de expansión y explosión del conocimiento.
El tercer tema se refiere a la reforma educativa para la escuela secundaria presentada por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. El Secundario del Futuro, como lo plantea la Ciudad, tiene algunos ejes claros: se reemplazarán las materias por áreas de conocimiento y se trabajará más colaborativamente, intentando la autogestión de los alumnos. También se podrán adelantar dos materias del CBC, se eliminarán las notas y se las reemplazará por créditos; también se eliminará la repitencia. Un último punto que ha traído polémica es la práctica de pasantías que los alumnos deberán realizar el último año. Ya hubo escuelas tomadas por alumnos y también por padres de los alumnos. Se alega que las pasantías son una forma encubierta de flexibilidad laboral o explotación por parte de multinacionales. Otro problema más para la educación argentina: no dejar que ningún plan funcione y boicotearlo antes de su inicio. La Ciudad ha presentado un programa pensando en los desafíos del futuro educativo y laboral. Definitivamente, guste o no el plan, la reforma intenta dialogar con las exigencias del mundo laboral, el avance de la tecnología y las necesidades educativas. Para quienes miran a Europa, y a Alemania en particular, la reforma intenta incorporar las características del sistema dual alemán que tantos beneficios ha traído en la formación de sus alumnos. El sistema combina educación en la escuela y en el lugar de trabajo. Muchos estudiantes que al terminar la secundaria no tienen habilidades que les permitan ingresar al mercado laboral saldrían beneficiados. Con altos niveles de desocupación entre los jóvenes, muchos países están mirando el sistema dual alemán como una transición adecuada entre la vida escolar y la laboral.
Despolitizar el ámbito educativo, generar un aula cercana a los últimos conocimientos y lejos del adoctrinamiento, y dar lugar a reformas educativas que tiendan puentes entre lo educativo y el mercado laboral son pilares básicos para salir del limbo donde se encuentra la educación del país hoy.

Andrés Hatum
 

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