El caos como propuesta para atender problemas educativos

Lunes 06 de Noviembre de 2017

Un especialista explica cómo la teoría del caos podría ser aplicada a contextos áulicos, propiciando la auto-organización y estimulando la creatividad de los alumnos a partir del desorden. Otra perspectiva desde la cual enfrentar los nuevos desafíos de la educación.

Una mariposa multicolor se posa sobre la rama de un árbol. El jardín está fresco y húmedo, y la belleza silvestre del lugar es cabal expresión del orden perfecto de la naturaleza creada por Dios. En vuelo irregular, impredecible, acaso torpe, la mariposa se lanza al aire. Ese aleteo azaroso podría convertirse en una perturbación natural, generar pequeñísimas modificaciones en el aire y en las condiciones meteorológicas, que desencadenarían consecuencias catastróficas. Tiempo después de aquel aleteo, un huracán se desata en el otro extremo del planeta.

El llamado “efecto mariposa” -leit motiv de numerosas obras cinematográficas- es la metáfora que sirve para explicar la conocida teoría del caos: en determinados sistemas, pequeños cambios -perturbaciones- en las condiciones iniciales pueden conducir a consecuencias finales de dimensiones extraordinarias. La teoría se aboca al estudio de lo dinámico, lo irregular, lo impredecible, de lo que no es lineal. Caos no debe ser entendido como la ausencia de orden, sino como un tipo de orden de características impredecibles.
Esta teoría es analizada por el Dr. Eduardo Ibáñez -egresado y docente de la Universidad Católica de Santa Fe- en su libro “Las teorías del caos, la complejidad y los sistemas. Impactos educativos y aplicaciones en ciencias sociales” (Homosapiens Ediciones, 2008).
En esta obra, Ibáñez reseña la extrapolación de esta teoría a los sistemas educativos: “La aplicación del sistema caótico-determinista a la educación es lo que se dio en llamar pedagogía del caos, cuyas experiencias de campo en países como EE.UU., México y España han dado muy buenos resultados”, comentó el autor.

Desorden y autogestión
“El postulado central de la pedagogía del caos supone que el aula es un ámbito donde se generan situaciones inestables e irreversibles, donde los factores aleatorios y azarosos tienen un papel muy determinante en la evolución del curso de las conductas dentro de un aulas”, explicó el especialista. “Las más mínimas perturbaciones en un sistema áulico, que es inestable por naturaleza, generan consecuencias enormes que no se pueden prever”.
Los paradigmas actuales entienden a los sistemas educacionales como ordenados, regulares y estables. Esto implica la legitimación de una función normalizadora, estandarizadora. “Entonces, desde estos parámetros el sistema va a tratar de anular las diferencias dentro del aula. La pedagogía del caos trabaja sobre los supuestos exactamente opuestos: supone que el aula es un sistema desordenado, irregular e inestable; postula que las diferencias, por más mínimas e individuales que sean, importan y mucho, ya que pueden generar enormes efectos”.
La receta de la pedagogía del caos sería “no anular ni suprimir las perturbaciones que se generan en ámbitos educativos, sino aprovecharlas y canalizarlas efectivamente para que de ese desorden emerja un orden”, explicó Ibáñez. “Además, del desorden se genera una mayor flexibilidad y creatividad dentro del aula. Y la autogestión genera aprendizaje, es decir, nuevos tipos de órdenes más ricos y flexibles”, completó.

Aplicación práctica
El académico describió una situación cotidiana para graficar la aplicación de esta teoría a una situación educativa concreta. “Por ejemplo, se podría idear una actividad didáctico-pedagógica bien definida y planificada, pero de modo tal que al alumno no le sea dada la consigna sino que éste, creativamente, gestione la actividad de trabajo como mejor le parezca. El flujo de creatividad en el aula va a ser autogestionado solo, porque una de las características de la teoría del caos es que los sistemas son inestables y que, tras el desorden aparente, tienen un orden subyacente”, ejemplificó.
Esta es la idea de auto-organización: el desorden, canalizado efectivamente, puede generar nuevos órdenes, y hay que confiar en esa capacidad de autogestión que tienen los alumnos. Ello podría permitir la liberación de esas creatividades subyacentes. “El flujo de creatividad es lo que da lugar a la sinergia, esto es que todas esas energías creativas de los alumnos concurren en un punto y se vuelve una sola fuerza, base de lo que se llama azar auto-organizador”.

Por:  Luciano Andreychuk
 

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