Viciados de tecnología

Martes 21 de Noviembre de 2017

A la hora de comunicarnos, los dispositivos modernos jamás podrán sustituir la riqueza que caracteriza el intercambio cara a cara.

Las pantallas de las computadoras, tabletas, consolas y celulares nos roban cada vez más aquello más preciado: nuestro tiempo. Si lo permitimos, nos atrapan, nos cautivan, nos entretienen, nos vuelven sujetos mayormente pasivos y, muchas veces, nos distancian del contacto con la realidad.

¿Cómo era la vida antes del desembarco de esta especie de tiranía consentida de las pantallas? Lo que comenzó con un televisor blanco y negro hoy se multiplica en mil formas distintas para quienes recuerdan aquella otra vida tan diferente. Para los nativos digitales, ni siquiera existe ese registro previo.
La sociedad de las nuevas tecnologías impacta sobre la formación de niños y jóvenes. Los desafíos que imponen estos nuevos patrones de comunicación en la familia demandan particular atención para que los chicos aprendan a minimizar los riesgos que encierra la vida digital. Se trata, también en esto, de educar, dar el ejemplo y construir juntos para prevenir desbandes, peligros y adicciones en los que los propios adultos tendemos también a caer.
Una ruptura del contrato familiar cuando los miembros viven viciados de tecnología deja a los niños huérfanos y a los adultos sin poder. Se habla mucho de la distancia entre padres e hijos en este plano: padres analógicos con hijos digitales, muchos adultos desbordados o perdidos en estos escenarios sin saber cómo aproximarse a la vida online de sus hijos, acercándose sin invadir ni provocar rechazo, regulando el uso convenientemente para dejar espacio a otros juegos, a la conversación familiar o a actividades interesantes y atractivas que faciliten la conexión con el mundo real, tan necesario como vital.
Las llamadas tecnologías de información y comunicación (TIC) plantean nuevos paradigmas y son instrumentos de doble filo en más de un sentido; como puente de vinculación entre padres e hijos, instrumento para el juego o herramienta para el aprendizaje. Es por eso que, más que un control coercitivo, se recomiendan guías que acompañen, que fijen reglas y pautas orientativas dirigidas a proponer su uso responsable.
La plataformahttp://www.digitallyconnected.org y Conectados al Sur, su rama regional, analizan el descomunal crecimiento del uso de medios digitales por parte de niños y jóvenes. Plantean, con razón, que no hay campañas efectivas si los jóvenes no son protagonistas consultados, con padres, educadores y docentes que acompañen de manera bidireccional, interesados por conocer al youtuber famoso o el meme del momento.
Como propuesta de un uso inteligente y medido, inspirados en experiencias extranjeras similares, la OSC local Chicos.net (http://www.chicos.net) lanza una vez más su campaña con el lema #CenaSinPantallas, en la 3» edición de la Semana de la Ciudadanía y la Alfabetización Digital, que arranca hoy en el Centro Cultural de la Ciencia con el apoyo de Save the Children y del Ministerio de Educación de la ciudad. Los restaurantes porteños están invitados a sumarse a esta valiosa movida en pos de revalorizar la comunicación cara a cara. Con distintas actividades se promoverá la participación de los chicos y se capacitará a docentes.
Depositar celulares y tabletas en el centro de la mesa mientras dure la comida puede, incluso, disparar ocurrentes alternativas para que quien no resista la privación sea quien deba encarar, por ejemplo, el lavado de los platos. Volver al arte de la conversación sentados a la mesa, con miradas que se encuentran y voces que se expresan, redescubriendo el infinito abanico de oportunidades que nacen del intercambio en el seno amoroso de una familia o en cualquier grupo humano constituye una propuesta tan necesaria como conveniente a la hora de potenciar el diálogo y acercar a las personas.

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