El 45% de la gente cree que la educación es el derecho del niño más vulnerado

Miercoles 29 de Noviembre de 2017

Surge de un estudio que hizo la UCA en todo el país. A la clase media le preocupa la enseñanza y la alimentación.

A principios de año el Indec informó que el 46% de los chicos menores de 14 años viven en hogares con ingresos por debajo de línea de pobreza. Poco tiempo después, la Universidad Católica Argentina (UCA) amplió la perspectiva, e informó que –en rigor- son pobres casi el 59% de los chicos menores de 17, si se considera no solo el ingreso del hogar sino los derechos básicos de la infancia como a la educación, la alimentación y la vivienda, entre otros.
La misma UCA ahora difundió un estudio que muestra qué opinan los argentinos sobre esta situación y, entre los derechos vulnerados, el de la educación es el que más preocupa. El 45% de la gente cree que la calidad y cantidad de la enseñanza es la principal deuda que tiene la Argentina con sus chicos.
La investigación fue hecha en 5.700 hogares de las principales ciudades del país. Después de la educación, para la gente el segundo derecho de los chicos más vulnerado es el de la alimentación (lo citó un 36.8% de los encuestados) y luego el derecho a tener una vivienda (34,3%).
“El estudio muestra que hay un alto consenso de la sociedad en que la educación es un tema pendiente. Aunque también se ven algunas contradicciones. La mayoría de los padres dice que la educación en la Argentina es de baja calidad pero dicen estar satisfecho con la que tienen sus hijos. Los padres de los sectores más bajos son los que más reconocen que no reciben buena educación”, le dice a Clarín Ianina Tuñón, coordinadora del estudio de la UCA.
Tuñón hace hincapié en un dato significativo: el derecho a la educación y a la alimentación es más destacado a medida que se aumenta el estrato social. Mientras que el derecho a no ser discriminado está más presente entre las clases trabajadores, “que son quienes más la padecen”, dice la especialista.
Hasta aquí la percepción de los argentinos, pero no parece estar muy lejos de la realidad. De acuerdo al último Barómetro de la Deuda Social de la Infancia de la UCA, la educación argentina tiene problemas “severos”.
Los mayores déficits en términos de escolarización se registran en el nivel inicial y secundario, aunque esos son también “los niveles donde se advierten mayores progresos”. Si bien estos progresos en términos de escolarización fueron significativos en los estratos sociales más bajos, no fueron suficientes para disminuir las brechas de desigualdad social que tendieron a incrementarse, indica el informe.
La jornada extendida escolar, así como la enseñanza de computación y de idioma extranjero en la escuela –establecidos como derecho en la Ley de Educación Nacional- siguen en una “situación de estancamiento”. La jornada extendida hoy apenas llega al 8% de los chicos de la primaria.
La brecha en la enseñanza de idiomas es muy marcada: mientras que en las escuelas públicas sólo la mitad de los chicos aprende una segunda lengua, en las escuelas privadas lo hace el 90% de los alumnos. Los alumnos pobres son los que menos acceso tienen, más allá del tipo de gestión de la escuela a la que vayan.
El déficit de enseñanza de computación en las escuelas primarias afecta al 45,9% de los alumnos de todo el país, 53% en las escuelas públicas y 20,2% en las privadas. Con respecto a la educación física, música y plástica, el déficit de todo el país es de 21,3%, 24,8% en las escuelas públicas y 9,9% en las privadas. En todos los casos, reciben menos de estas ofertas educativas en sus escuelas los chicos de los sectores más vulnerables.

Reclaman por el defensor del Niño
Después de 12 años de haber sido sancionada la ley que crea la figura del Defensor del Niño, recién este año se constituyó una Comisión Bicameral que tiene como objetivo nombrar a la persona que ocupará el cargo.
Ya se presentaron 67 candidatos. Se elegirá un equipo de tres, que deberán controlar las políticas nacionales de infancia, adolescencia y juventud. “Es muy importante para una población como la infantil, con muchas vulnerabilidades”, dijo Ianina Tuñón, de la UCA.

Por: Ricardo Braginski
 

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