¿Ingenieros o abogados?

Martes 26 de Diciembre de 2017

Tenemos una baja graduación universitaria, habiendo sido un país líder en la región en materia de educación superior. 

Y de los graduados que egresan, lo hacen en su mayoría en Ciencias Sociales y Abogacía. Carreras como las Ingeniería o informática representan un porcentaje menor y crece, dicen que debido a la deficiente base en matemática y ciencias duras, por la entrada, y a la falta de una demanda laboral potente y atractiva, por la salida. El actual ministro de Educación Alejandro Finocchiaro, autor de un buen libro sobre la reforma universitaria (El mito reformista,de Eudeba), dijo al asumir: “necesitamos menos abogados y más ingenieros”. Acaso no sea cuestión de plantearlo como otra de esas forzadas antinomias. Como escriben Helena Rovner y Eugenio Monjeau en La mala educación, ¿qué pasó con la escuela en la Argentina? (Sudamericana), “no puede fetichizarse la educación, como no puede fetichizarse la economía y suponer que están por fuera del resto de la vida social”.

La mala educación
Necesitamos más y mejores ingenieros que ayuden a impulsar la actividad industrial y el desarrollo tecnológico, a pensar el país con mentalidad forjadora, formación integral y experiencia técnica. Caben pocas dudas de ello. Ahora que tenemos por primera vez en democracia un Presidente ingeniero acaso sea el momento de dar un salto cualitativo en la materia. Las pruebas de evaluación Aprender, realizadas esta semana en escuelas y colegios de todo el país, darán indicadores fehacientes de los déficit a remontar en la enseñanza. Pero “calidad educativa” es más que eso. Volvamos a Rovner y Monjeau: “no puede haber políticas educativas sin estadísticas serias sobre el funcionamiento del sistema y sus resultados”. Con esos datos en la mano, hay que saber luego qué hacer; hacia dónde orientar esas capacidades en potencia.

https://www.clarin.com/opinion/ingenieros-abogados_0_r1L0noXJM.html
 

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