Especial educación: cómo debe ser la educación del futuro

Martes 16 de Enero de 2018

Docentes, políticos, pensadores, sociólogos, sindicalistas y especialistas en pedagogía analizan los problemas, y sus posibles soluciones, a los que se enfrenta la enseñanza inicial, primaria y secundaria. ¿Qué podemos cambiar hoy para mejorar el futuro?

ADINA SCHONBERG
Directora del Jardín de Infantes Montessori House y del Centro de Capacitación Montessori (Núñez). Doula y terapeuta holística formada en el método Montessori.


Las llamadas propuestas de educación alternativa se van abriendo camino en Argentina. En Vicente López, por ejemplo, ya se incorporó completamente y con mucho éxito la pedagogía Montessori en un centro público, el Jardín de Infantes Nº 1, y hay otro en vías de cambio. Falta la capacitación docente en nuevos métodos educativos, pero todo esto demuestra que se está cuestionando el sistema tradicional. Cuando aprender se convierte en una obligación, sin disfrute, es signo de que algo falla. La «industrialización» del saber se transformó en una debilidad del sistema educativo. El mismo sistema está diseñado para niños con historias, habilidades y capacidades diferentes, y estas realidades conforman la población de un aula en la escuela. Difícil parece entonces que todos lleguen a los mismos resultados, al mismo tiempo y con felicidad. En Montessori House no hablamos de un proceso de enseñanza-aprendizaje, sino de aprendizaje. Se trata de modificar el sistema verticalista del adulto que sabe y del niño que viene a la escuela a ser colmado de conocimiento, para conducirlo hacia un sistema donde un guía lo acompaña. En la medida en que el niño elija y se interese por lo que está aprendiendo, esto será efectivo. El interés y la concentración voluntaria producen un estado de aprendizaje vivencial que involucra todos los sentidos, y la experiencia se imprime en el niño. Este proceso no puede ocurrir sin la confianza en él; el adulto debe correrse de la escena y entender que no es él quien le transmitirá el conocimiento, sino que el niño lo descubrirá con su guía. Parece una diferencia sutil, pero es fundamental. El guía puede ser un compañero de la sala, el papá, el docente. El aprendizaje es continuo; en la escuela, al cruzar la calle o al decir gracias estamos siendo un ejemplo. En Montessori House no recibimos únicamente al niño en el jardín, sino a todo su núcleo familiar. La educación se aborda no solo desde los objetivos curriculares académicos, sino que acompañamos a cada familia en sus elecciones de crianza, costumbres y tradiciones, y el niño elige diariamente las actividades que va a realizar, desarrollando su autonomía, confianza y seguridad personal. La prioridad es formar personas emocionalmente sanas y aptas para desenvolverse de manera independiente. El cambio comienza en dejar de mirar al niño como un ser incompleto y entenderlo como un ser íntegro desde el primer instante de vida. La pedagogía Montessori aborda, de modo inseparable, la educación y la maternidad/paternidad y la familia como núcleo fundamental en el desarrollo. En Montessori House trabajamos con niños de 6 meses a 5 años, y en nuestros programas no incluimos nuevas tecnologías ya que las consideramos parte de la vida cotidiana. Los niños aprenden a manejar los aparatos y desarrollan su cerebro en función de las nuevas tecnologías de una manera natural, pero en esta etapa evolutiva, en la que el cerebro es concebido como una esponja, es momento de centrarse en otras cuestiones, de base emocional y convivencia entre personas, de motricidad, coordinación y concentración, que conformarán su estructura interna básica. En la primaria, construido ya el ser, será el momento de manejar tecnologías a modo de herramientas para conseguir lo deseado. Estas son un medio, no un fin.

ALDANA DUHALDE
Comunicadora social, periodista, productora, guionista y realizadora. Entrenadora del formato WADADA noticiero para niños y docente universitaria.

Desde mi rol como directora de contenidos del noticiero Alta Noticia de Paka Paka, investigo la perspectiva de los chicos para ayudar a que tengan acceso a las noticias y hagan sus aportes frente a las cosas que suceden en el mundo. Generamos y contextualizamos noticias tomando tanto sus inventos como sus posturas ideológicas sobre los hechos. Es un espacio de contacto entre la realidad y las construcciones mediáticas que se hacen sobre ella. Si la escuela se aleja de los medios, pierde a los chicos, le estaría enseñando a alguien que ya no existe. Desde siempre, los medios de comunicación han sido un complemento ideal y perteneciente al sistema educativo. Y la escuela también influye en los medios. Hace muchos años que participo como jurado en festivales internacionales de televisión para chicos, y a través de los programas de los canales públicos se puede observar la concepción educativa que subyace en cada sociedad. El mundo anglosajón se concentra mucho en el músculo de la memoria y el dato duro, valiéndose en parte del humor; el asiático, en la demostración empírica y en las sensaciones visuales, el diseño y el aprovechamiento total de la pantalla como herramienta para la transmisión de conceptos; y Europa, sobre todo Holanda, en la elaboración de historias fuertes, tanto ficcionales como documentales, que hacen foco en los grandes temas: la muerte, la identidad, la autonomía y el libre pensamiento. Estas dos últimas palabras son claves para entender que una televisión pública y una escuela pública de calidad solo pueden definirse como territorios totalmente independientes de lo gubernamental, con un presupuesto digno, con la participación de todas las generaciones y con una verdadera vocación autocrítica. Por otro lado, en Argentina deberían implementarse más horas y más días de clase; menos feriados, menos ausentismo de los docentes y menos vacaciones, ya que hay poco tiempo de escuela. La media jornada con una gran cantidad de días perdidos es la situación que más se da hoy en nuestro país. Y hay que elevar la calidad, cuestión directamente relacionada con el presupuesto. Los países más avanzados son los que sostienen grandes porcentajes de inversión pública en educación. Es urgente lograr un universo que ofrezca más cantidad de docentes, mejor remunerados y con mejor preparación continua; mayor y mejor infraestructura edilicia; más recursos tecnológicos y audiovisuales; y más dimensiones de experimentación para aprender, producir y expresarse. También falta estimular el respeto por las personas mayores como fuente de sabiduría y el vínculo entre generaciones. Necesitamos apuestas fuertes a la alfabetización, esto es lectoescritura, matemáticas y demás materias formales, pero sobre todo alfabetización en arte y en medios audiovisuales, incluidos juegos y programación; y una fuerte apuesta al movimiento y al desarrollo físico incorporados de forma lógica y armónica. El sistema educativo argentino es generoso e inclusivo, pero la discusión acerca de la dirección del cambio es profunda y se dilata en el tiempo”.

AXEL RIVAS
Doctor en Ciencias Sociales. Codirector del programa de Educación del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento.

A nivel global, la educación escolar vive una etapa de gran transición y confusión. Pasamos de un viejo orden tradicional –ritual, normativo, repetitivo, memorístico, homogéneo– a una nueva etapa que no termina de nacer. Esto genera malestar y confusión en aquellos que necesitan estabilidad, como pasa con muchos docentes. Pero es una época maravillosa donde todo está por escribirse. En Argentina, el sistema educativo vive diversas dificultades. Las condiciones de aprendizaje son extremadamente desiguales, tanto por la brecha social como por la disparidad entre las provincias. La inclusión aumentó, entraron muchos nuevos alumnos al nivel inicial y la inversión estatal creció mucho, especialmente entre 2004 y 2008, lo cual permitió mejorar el salario docente, crear escuelas, equiparlas y distribuir computadoras, entre otras políticas, pero no alcanzó para revertir la profunda fragmentación ni para revisar lo más crítico del sistema, como la carrera docente, las prácticas pedagógicas o la organización de la escuela secundaria. Fue un modelo de «regar y rezar»: invertir mucho pero sin saber qué da resultados. En las escuelas, hay experiencias impactantes, innovadoras y compromiso por los alumnos, pero reina un gran desconcierto.
Es importante actuar en la istribución de la riqueza, causa de las desigualdades, y repensar las pedagogías. América latina es el continente con mayores desigualdades, se cobran más impuestos a los más pobres que a los más ricos y no se sabe adónde van. En el mundo, hay tres modelos preponderantes de sistemas educativos: el germano (Alemania, Suiza), con una escuela primaria común corta y a temprana edad, y con una posterior separación de los alumnos entre las escuelas vocacionales de trabajo manual y las académicas, lo cual genera trabajadores especializados, pero a costa de una gran desigualdad; el modelo de los países nórdicos, de integración personalizada, con una formación común muy larga, una integración social en la escuela pública y una pedagogía personalizada, que enseña pensando en cada alumno; y el modelo latino, de integración uniforme, heredado de Francia, también con una experiencia larga de escolarización, pero con la pedagogía del método simultáneo (enseñar lo mismo al mismo grupo). Basada en la norma, en la enseñanza común y homogénea a todo grupo de alumnos y con pruebas: quienes no alcanzan la vara repiten el año, lo que genera desigualdad, exclusión y abandono. Es injusto e impracticable en las aulas de hoy que los alumnos puedan hacer durante cinco horas las mismas tareas que sus compañeros, y al no funcionar, los docentes viven el dilema de hacer repetir el año a los alumnos –lo cual está demostrado que no los hace aprender más– o de hacerlos pasar sin haber aprendido. Por eso se debe personalizar la enseñanza.
Dentro de las políticas para implementar hay tres claves. Una es llenar las aulas con propuestas concretas, probadas y poderosas, circular buenas prácticas y crear una plataforma enriquecida que se convierta en un verdadero sistema educativo digital con recursos, clases y cursos maravillosos que den sentido, continuidad y apoyo a los docentes. Otra clave es educar y seleccionar a los equipos directivos de las escuelas, creando una carrera profesional para formar líderes pedagógicos de proyectos innovadores. Finalmente, fortalecer la formación y la carrera docente, y mejorar sus salarios, para que repiensen todo el tiempo su enseñanza.
Yo participo en el Laboratorio de Innovación y Justicia Educativa del Cippec (Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento), que tiene muchos recursos para escuelas, ministerios de educación e innovadores educativos, así como en el proyecto Comunidades de Aprendizaje, de participación directa y diálogo entre los miembros de la comunidad, para poder lograr que todo el alumnado llegue a resultados similares; es una experiencia transformadora que trabaja con 40 escuelas públicas de cuatro provincias. También estoy en el programa Las 400 Clases, un portal de videos educativos para preparar clases, un verdadero paraíso pedagógico”.


Por: Cecilia Martínez
 

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