Sobrevida de las lenguas

Martes 13 de Marzo de 2018

Especialista en lenguas indígenas e investigadora del Conicet, Cristina Messineo afirma que es necesario preservar las lenguas como un aporte al conocimiento humano y a la diversidad cultural.

Desde los inicios de su carrera, en la primavera democrática, cuando la especialidad era casi una rareza, la lingüista Cristina Messineo estudia las lenguas indígenas. A lo largo de los años, se ha convertido en testigo y protagonista de muchos cambios ocurridos en el país en el reconocimiento de la diversidad cultural y es, por lo tanto, una de las voces autorizadas en el tema.

-¿Cuántas lenguas se hablaban en el territorio argentino antes de la conquista y cuántas sobreviven en la actualidad?
-Antes de la llegada de los españoles existían unas 35 lenguas indígenas, en la actualidad solo se hablan entre 14 y 16. Los pueblos y las lenguas son preexistentes a la conformación de los estados, por lo tanto algunas trascienden las fronteras (mapudungun, toba/qom, guaraní, etc.). Gracias a investigaciones recientes, se pueden agregar las lenguas vilela, considerada extinta desde la década de 1960, y chaná (lengua charrúa), oculta durante casi doscientos años. Pero también hay que incluir las lenguas habladas por la población indígena proveniente de países limítrofes, como el quechua cuzqueño boliviano, y las lenguas indígenas habladas por población criolla, como el guaraní de Corrientes o el quichua en Santiago del Estero. Aunque la lengua oficial del país es el español, hay dos provincias que reconocen la co-oficialidad de lenguas indígenas: Corrientes, el guaraní y Chaco, las lenguas toba (qom), mocoví y wichí.

-¿Es posible saber cuántos hablantes de lenguas indígenas hay en el país?
- Es difícil, podemos saber cuántos personas se reconocen como indígenas. Pero en relación con la lengua hay distintas categorías. Está el competente total que la usa todo el tiempo en diversos contextos pero hay una gran franja de bilingües pasivos o inactivos, que pueden entender pero no producir. Y se dan casos de lenguas que se consideraban científicamente desaparecidas, como el huarpe o el ona , que están siendo recuperadas por los más jóvenes, que buscan documentos antiguos, intentan escribirla y hablarla. Es difícil entonces cuantificar el número de hablantes. Lo importante es saber que existen personas que se indentifican como indígenas y que tienen la voluntad de recuperar y /o mantener su lengua nativa.

- De todas estas lenguas, ¿cuántas se encuentran en riesgo cierto de extinción?
- Vilela, ona, chaná son casos extremos con uno o dos hablantes o recordantes. Han perdido su rol comunicativo, aunque existe en la actualidad el esfuerzo de hablantes y lingüistas por recuperarlas. Pero las lenguas no solo se pierden porque mueren sus hablantes. También los padres dejan de transmitirla a sus hijos. El mapudungun, la lengua del pueblo mapuche, o el toba /qom son lenguas que han sufrido un fuerte desplazamiento a causa del español, aún cuando es el pueblo es numeroso. No obstante existe actualmente un movimiento de preservación de este idioma, llevado adelante por los propios mapuches, principalmente los jóvenes. Con el toba y el mocoví ocurre algo similar.

-¿Qué se pierde cuando muere una lengua?
-Las lenguas son patrimonio humano universal. Aportan al conocimiento humano porque el lenguaje es una facultad cognoscitiva. Si se pierde una lengua se pierde la expresión de esa facultad cognoscitiva. Además, las lenguas contribuyen a la diversidad cultural. Cada lengua expresa una mirada sobre el mundo, construye sentidos y relaciones. Como lingüista, estudiar la gramática de las lenguas indígenas permite ampliar la mirada a procedimientos lingüísticos ausentes en las lenguas europeas y contribuir al desarrollo de la lingüística teórica.

-¿Los censos realmente reflejan la realidad de la población indígena?
-Según el último Censo Nacional de 2010, el 2,4 % de la población es indígena en el país. El primer Censo General se realizó en 1869, cuando los jefes de Ejército de frontera censaban a los indígenas con criterio militar, contándolos como enemigos. Otros censos tuvieron el mismo criterio de omisión y ocultamiento. Recién en 1966, se proyectó el Primer censo indígena nacional, que quedó trunco con el derrocamiento de Arturo Illia. La estadística parcial dio un total de 165.000 indígenas. Lógicamente, en esa época, ¿quién iba a decir que era indígena? Entonces, no es que había pocos, es que nadie quería reconocerse como tal. Recién en la Encuesta Complementaria de Pueblos Indígenas (ECPI), de 2004 y 2005, más de 600.000 personas reconocen públicamente su identidad. Pero entre 1966 y 2004, hubo un proceso de visibilización en el que tuvo que ver la vuelta de la democracia, distintas leyes provinciales ( Chaco y Formosa) , la ley nacional 23.302, de 1985, que empieza a mencionar la necesidad de la educación para los pueblos indígenas en su lengua. Pero fue a partir de reforma de la Constitución, en 1994, que se reconoce la preexistencia étnica y cultural de estos pueblos, y empiezan a cambiar las políticas y a instrumentarse la educación bilingüe en las distintas provincias con población aborigen. Se empieza a reconocer que esta es una nación diversa; ser indígena empieza a ser visto de otra manera. Y se visibiliza la diversidad lingüística y cultural. El gobierno de Kirchner, especialmente con la sanción de la Ley de Educación Nacional 26.206, de 2006, incluye la modalidad de la Educación Intercultural Bilingüe dentro del sistema educativo nacional.

-Sin embargo la educación intercultural bilingüe ya estaba vigente cuando asumió Kirchner.
- Sí, yo trabajé junto con otros lingüistas en la elaboración del Documento fuente de lenguas indígenas en 1998, una suerte de transferencia de resultados de la investigación al ámbito educativo, solicitado por el Ministerio de Cultura y Educación de la Nación, para que oriente a los docentes que se desempeñaban en contextos de diversidad lingüística. Había una gran presión internacional por parte de la OIT, que exigía a los países con población indígena el reconocimiento de estos pueblos. Cuando hablo con colegas mexicanos o peruanos no pueden creer el atraso que tenemos al respecto todavía en el país. Muy pocos indígenas hacen carreras universitarias, por ejemplo; en México o Perú es algo común.

- ¿Cómo empezó la Educación intercultural bilingüe?
-Entre 1986 y 1989 se crea el Centro de investigación y Formación para la modalidad aborigen en Chaco (CIFMA), yo estuve participando en la creación de ese organismo. Estaba dedicado a la investigación en lenguas y a la formación de maestros indígenas. Tenía un régimen de alternancia: los jóvenes estudiaban allí 15 días y después volvían a sus comunidades, rescataban aspectos de su lengua y su cultura y volvían a la escuela. A fines de los 80 y 90 fue el origen y desarrollo de estos programas a nivel provincial y a nivel nacional tuvo mucho impulso a a partir de 2004. Pero en 2017 se desmanteló esta área del Ministerio de Educación.

-¿Con qué argumentos se la desmanteló?
-No lo sé, para mí es incomprensible ya que representa décadas de retroceso en la materia, años de esfuerzo, de concientización de de investigaciones, de capacitación y producción de material bilingüe.

-¿Qué características tiene este tipo de educación?
- Hay distintas experiencias de educación bilingüe en el país, pero en general, es un maestro indígena que trabaja a la par del maestro común y que les enseña a los niños la lengua y la cultura indígena. Antes de la implementación de la EIB, muchos maestros tenían rechazo a enseñar las lenguas indígenas. Hubo que hacer un trabajo profundo de formación de docentes indígenas y no indígenas también, para que entiendan que el bilingüismo y la interculturalidad no son nocivos, al contrario, permiten que niños indígenas y no indígenas estén más motivados y amplíen sus conocimientos. Una de las primeras razones por las cuales una lengua se deja de hablar es porque resulta desvalorizada, considerada inferior, un simple dialecto sin gramática. Había niños/as indígenas a los que les hacían lavarse la boca con jabón cuando usaban su lengua en la escuela . Luego se comprendió la riqueza e importancia de enseñar otra lengua en el aula.

Por: Alejandra Rodriguez Ballester
 

Últimas Notas