Jean-Michel Blanquer: "La escuela debe transmitir los saberes fundamentales: leer, escribir, contar y respetar"

Lunes 07 de Mayo de 2018

El ministro de Educación de Francia impulsa una reforma desde la primera infancia. Y propone retomar estrategias pedagógicas clásicas, como el dictado y la memorización.  

El ministro de Educación de Francia Jean-Michel Blanquer va contra toda regla del marketing político. Ganó popularidad entre los franceses hablando sobre “aprendizajes” y “ciencias cognitivas”, a tal punto que hoy es el funcionario con mejor imagen en el gabinete de Emmanuel Macron. Impulsa una ambiciosa reforma educativa, que se centra en el nivel inicial y los primeros años de la primaria, y que toma en cuenta la comparación internacional y la investigación, en particular las ciencias cognitivas. Estuvo en Argentina participando de las primeras reuniones del G20.

- La educación en Francia tiene similitudes con la Argentina: a más inversión no se consiguen mejores resultados. ¿Por qué sucede?
- Hay distintos factores. En primer lugar, la falta de atención que tuvo la primera infancia. Hoy vemos de manera muy clara que aquello que no se hace durante los primeros años de vida -hasta los 7 u 8 años- difícilmente se logre después. Y por eso hay que darle prioridad a lo que en Francia llamamos “la escuela maternal”, que va de los 3 a los 6 años. Con el presidente Macron decidimos que en Francia será obligatoria desde 2019. En la escuela primaria se debe transmitir los saberes fundamentales, que son leer, escribir, contar y respetar al otro.

- ¿Tienen suficiente presupuesto para garantizar escuelas y docentes para todos los chicos de 3 años?
- Sí. Nos va a costar un poco, pero hoy más del 95% de esos chicos ya van a la escuela en Francia. Son más de 20 mil los que no van. Pero lo más importante es que va a haber un cambio cualitativo de esa escuela maternal. La vamos a pensar como una escuela del lenguaje. Porque, debido a las circunstancias familiares, la primera desigualdad que hay entre los chicos es la del acceso al lenguaje. La escuela maternal debe compensar eso, con juegos, música, métodos que permiten al niño enriquecer su vocabulario. Es clave para la adquisición de la lectura y la escritura.

- ¿Usted hizo críticas a la pedagogía de los últimos años? ¿En qué consisten y cómo lo piensan cambiar?
- La pedagogía como disciplina es clave para tener éxito en el sistema educativo. Creo que tiene que ir evolucionando con la práctica en el terreno y con investigación de alto nivel. Ahora hay una revolución científica, que es la revolución de las ciencias cognitivas. Sabemos muchas más cosas sobre el cerebro humano y los mecanismos de aprendizaje de lo que sabíamos diez años atrás. Entonces no podemos seguir con los mismos discursos sobre la pedagogía, que a veces se presentan modernos pero que no lo son. Hubo debates en Francia entre clásicos y modernos. Los que están a favor del esfuerzo y los que están a favor del placer. Estos dos aspectos no deben oponerse. Debe haber exigencia y al mismo tiempo benevolencia hacia cada chico. Hay que superar falsas oposiciones pedagógicas.

- ¿Por qué usted propuso volver al dictado y a la memorización?
- El dictado no es algo del pasado. Hay veinte maneras de hacer un dictado y todas pueden ser muy inteligentes. No tiene por qué ser aburrido: puede ser un juego. El dictado es un ejercicio muy útil para que el niño entienda la lógica del lenguaje. Puedo decir lo mismo sobre la memorización. El cerebro del niño es muy capaz, por ejemplo, de aprender otro idioma muy temprano.

- Cómo tienen que ser formados y seleccionados los docentes?
- Todos los países necesitan que la profesión docente sea atractiva, porque el docente es clave. Una sociedad con buena salud es aquella donde el profesor es central, donde hay respeto hacia él por parte de padres, instituciones y alumnos.

- ¿Cree que el salario tiene que estar atada al rendimiento del docente?
- Lo importante dar incentivos cuando hacen algo especial, cuando van a los barrios difíciles, o en lugares lejanos. Para mí lo mejor sería entrar en una lógica donde haya recompensas no para un individuo sino para los equipos que alcanzan progresos.

- ¿Lo están implementando?
- Es una idea que se va a discutir en Francia. La profesión de profesor no es solo individual sino también colectiva. Sobre todo teniendo en cuenta que los alumnos deben ser vistos en su globalidad.

- ¿A qué atribuye su popularidad?
- Bueno, la popularidad es algo muy frágil. Lo que me parece muy importante es que haya una fuerte confianza de la sociedad hacia la escuela. Ese es mi objetivo, más allá de los cambios políticos o pedagógicos. Es lo que le estoy diciendo a la sociedad francesa, y por eso tal vez tengo este apoyo. Me gustaría mucho, después de 5 años, poder decir que hemos creado un nuevo círculo virtuoso de confianza de la sociedad con sus escuelas. Los dos principales factores de éxito de un sistema educativo son la formación de los maestros y la buena relación entre las familias y la escuela.

- ¿Cree que puede llegar a ser presidente algún día?
-No, no es el objetivo. El objetivo es ser ministro de Educación.

- ¿Qué puede aportar el G20 a la educación?
- La educación es un tema muy local, muy nacional y muy internacional, todo al mismo tiempo. Y no se oponen estas tres dimensiones. Es una cuestión cotidiana entre el maestro y el alumno, pero es también una cuestión mundial e internacional porque todos los países tenemos los mismos retos: qué hacer, qué transmitir, cómo concebimos la escuela en el mundo tecnológico, etcétera. El G20 puede ayudar a compartir lo que está bien en cada uno de los países.

Por: Ricardo Braginski
 

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