Desafío efemérides: obras de teatro, guiones y recursos para actos escolares

Lunes 04 de Junio de 2018

Adherimos a la idea de que los actos patrios deben continuar realizándose en las escuelas para la enseñanza y aprendizaje de las Ciencias Sociales, pero hay que resignificarlos y darles nuevos sentidos. Estos temas son centrales en el abordaje que realizan Alba Irene Guralnik, Ana Moszkowicz Rubel, Eduardo Silber en el libro “Efemérides: ¿rutina o desafío?”.

Los actos son formas particulares de un ritual escolar que permite traer las voces de nuestro pasado en situaciones desde las cuales nos miramos, nos definimos, nos interpretamos.  Entendemos que deberían ser abordados desde los enfoques actualizados de las Ciencias Sociales, en particular, de la Historia.
El comprender el texto teatral en su conjunto, cada uno de los cuadros y cada línea, adaptar el texto para expresarlo con más naturalidad sin desvirtuarlo, el colocarse en el lugar del personaje, entender el tiempo en el que vive, su historia, sus ideas y conflictos; el sintetizar posiciones políticas, económicas e ideológicas al producir la letra de una canción, serán algunas de las propuestas que permitirán abordar la enseñanza de los contenidos. 
Esos enfoques deberían tener en cuenta:
-    Los nuevos saberes, los distintos actores sociales y no solo a los “héroes” (incluyendo a aquellos que fueron invisibilizados y los que aún continúan siéndolo); las diversas motivaciones, miradas e intereses de esos actores frente a un conflicto; los procesos históricos; las explicaciones y no las meras descripciones de los hechos o sucesos.
-    La historia como una construcción social que habilita el análisis de investigadores que confronten sus ideas e interpretaciones sobre un período histórico.
-    La multicausalidad, los cambios y permanencias, el espacio social como espacio construido. 
-    Las distintas dimensiones de la realidad social: político-institucional, económica, social y cultural, abarcando, de esta manera, la vida cotidiana de los hombres en la sociedad estudiada y las diversas fuentes que nos permiten aprender la historia.
Este enfoque que abordamos en la enseñanza de las Ciencias Sociales en las clases, debe estar también presente en los textos teatrales, desde su planificación. Deberían ser considerados como propuestas o situaciones didácticas para la enseñanza de contenidos del área. El comprender el texto teatral en su conjunto, cada uno de los cuadros y cada línea, adaptar el texto para expresarlo con más naturalidad sin desvirtuarlo, el colocarse en el lugar del personaje, entender el tiempo en el que vive, su historia, sus ideas y conflictos; el sintetizar posiciones políticas, económicas e ideológicas al producir la letra de una canción, serán algunas de las propuestas que permitirán abordar la enseñanza de los contenidos.
Otro aspecto que nos parece importante es considerar las posibilidades cognitivas de los chicos, de manera tal de no hacer repetir textos que sean incomprensibles y no forzar a los chicos a enunciar ideas, conceptos, glosas que les sean ininteligibles y no significativas. 
Aun desde el primer ciclo del nivel primario, las representaciones teatrales, pueden ser una propuesta válida para la enseñanza de las Ciencias Sociales porque en el género dramático se hallan una trama y una estructura. Se puede distinguir una organización determinada de los sucesos, se contextualizan los hechos dándoles significados, se integra el escenario, el conflicto, el personaje y su subjetividad. Como expresa Perla Zelmanovich (1998), “para el niño, el contexto será el marco en el cual transcurren las vicisitudes de los actores involucrados, en el que (los elementos mencionados) se hallan integrados”.
Las representaciones teatrales escolares entonces, podrán ser válidas solo si los docentes realizan una selección coherente de los contenidos a representar. Por esto, es preciso tener en cuenta los enfoques disciplinares y didácticos con los que se aborda la enseñanza de las Ciencias Sociales en toda la escuela. Tal selección de contenidos será retomada y resignificada en los ciclos siguientes del nivel primario, articulando así contenidos y enfoques. Se podrán tomar los temas que habitualmente se trabajan en primer ciclo, como familia, escuela, vivienda, juegos y juguetes, medios de transporte, en forma articulada, integrada y contextualizada. Siguiendo nuevamente a Perla Zelmanovich (1998): “Algunas experiencias llevadas a cabo con alumnos, permiten pensar que en el segundo ciclo será posible para ellos poner en relación y situar en contextos más amplios las representaciones parciales construidas en el primer ciclo”.
Si en las dramatizaciones escolares, los niños del primer ciclo representan a los esclavos de la época colonial en la ciudad de Buenos Aires como vendedores de velas, de empanadas, de plumeros y de escobas (con sus clásicos pregones), construirán el concepto de vendedor ambulante, pero no el de esclavitud. Los chicos de primer ciclo pueden construir el concepto de esclavitud a partir de otros acercamientos que guarden coherencia realizando una pertinente transposición didáctica. Por ejemplo, teniendo en cuenta que los esclavos eran considerados como objetos que tenían dueños, que se los compraba y vendía al igual que se hacía con una casa o con una vaca. Si en el trabajo en el aula contamos o leemos historias sobre esclavos en ese período y las diversas actividades que realizaban (entre ellas las de vendedores ambulantes, en algunos casos), la representación teatral será coherente con este enfoque, y los contenidos podrán ser retomados y resignificados en ciclos superiores del nivel; así a través de sucesivas aproximaciones a ese objeto de conocimiento, construirán el concepto de esclavitud.

Por: Alba Irene Guralnik, Ana Moszkowicz Rubel, Eduardo Silber

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