Las bibliotecas populares espacios de educación, participación ciudadana e inclusión social

Lunes 04 de Junio de 2018

En Rosario, existen 25 bibliotecas populares distribuidas a lo largo del mapa que trabajan fortaleciendo la cultura barrial.

Todos coinciden en lo mismo: las bibliotecas populares no son un lugar para almacenar libros, son espacios vivos de encuentro, creación, educación, participación y construcción de ciudadanía.
En nuestra ciudad existen 25 bibliotecas populares repartidas en todos los distritos. Algunas, como la Vigil, son tradicionales en la ciudad y han marcado el camino para el desarrollo de las más nuevas. Entre las últimas aparecidas se destacan las que surgieron de la crisis del 2001 como espacios de contención y encuentro para los vecinos de los diferentes barrios.
“Nosotros siempre partimos de la base que las bibliotecas populares en la ciudad de Rosario son muy importantes, son verdaderos centros culturales”, reflexiona María Luisa Carletti, presidenta de la Asociación de Bibliotecas Populares de Rosario, y detalla “las bibliotecas populares están repartidas por toda la ciudad y esto nos permite llegar con actividades que incentiven a la lectura en muchos barrios y siempre apostamos por algo más”.
Siguiendo esa línea, Claudia Martínez, docente, narradora y promotora de lectura de la Biblioteca Popular Cachilo, aporta: “Lograr la participación y pertenencia a un proyecto social como el nuestro es un desafío permanente que tiene que ver, en principio, con la convicción del proyecto político y cultural de la Cachilo, y en términos de relación: relación no solamente entre la biblioteca y los lectores, sino entre seres humanos que se reúnen para conocerse, comunicarse, intercambiar conocimiento e información, disfrutar de la creación, de la lectura. Pasar de una concepción pasiva a una concepción dinámica y participativa. Eso nos ocupa”, asegura.

Desde los bordes
“Cada biblioteca popular cumple una función distintiva”, menciona y explica Carletti: “evidentemente no cumple la misma función una biblioteca que está en el centro como la Biblioteca y Escuela de la Asociación del Consejo de Mujeres que nació en 1872 y es la más antigua de Rosario, que la Biblioteca Popular Gastón Gori, que está en Juan José Paso 7990, qué es un entorno totalmente diferente, con actividades diferentes”.
Las bibliotecas populares se conforman como asociaciones civiles sin fines de lucro y cuentan con el aporte de los socios para solventarse. Además reciben subsidios de los diferentes niveles del Estado aunque, aseguran, no llegan muchas veces a completar el total de los gastos.

Lugares de referencia
“En contextos de crisis la gente es cuando más se vuelca hacia la lectura”, observa y añade Carletti:“Nosotros tenemos también ese compromiso para que en momentos difíciles las bibliotecas sean un lugar de referencia para el barrio, que ahí encuentren un medio para hacer frente a los momentos duros que estamos viviendo”.
En este sentido amplía: “Todos sabemos el costo que tiene los libros y por intermedio de las bibliotecas los vecinos tienen acceso a diferentes tipos de libros, hay lectores para todos, lectores que vuelvan al clásico y lectores que buscan solamente los best seller y nos dicen ¿lo tienen?, ¿lo compraron?”.

Un lector se hace desde chico
María Luisa hace una pausa y subraya otra gran preocupación “si los papás no leen o no les leen a sus hijos, sabemos que los chicos hacen lo que ven y este es un punto que siempre reforzamos. Tratamos de que la lectura empiece de bebé, con el apoyo de los padres”.
“Y es en voz alta, con la lectura de diversos tipos de textos, les enseñamos a niñas y niños que leer es un placer, que les abre las puertas a la imaginación, a compartir con los demás”, asegura por su parte Claudia Martínez y destaca que la lectura oral permite “intercambios de sentimientos, de miradas, de gestos, de sensaciones... y entre todos le damos vida al texto”.
En el Oeste la Biblioteca Popular Cachilo formó un equipo de narradores orales que todas las semanas llevan La Cachilo te cuenta a distintos puntos del barrio, escuelas, clubes o el geriátrico: “Ahí llevamos libros en un carro y nos dedicamos a abrir un momento de juego, como herramienta para la inclusión y para aquellos que no han tenido esa posibilidad, desparramamos libros y promocionamos la lectura”, dice Martínez.

Los nuevos formatos
Carletti desarrolla sus actividades en la Biblioteca Popular La Florida y en este tiempo ha visto nuevos formatos que invitan a la lectura “Y los incentivamos porque si no nos quedaríamos en el pasado. A veces dicen que los chicos y los adolescentes no leen, pero eso ha quedado totalmente desmitificado Porque tanto en la feria del libro de Buenos Aires y acá vendrán los booktubers, que son jóvenes que leen y recomiendan libros y tienen muchos seguidores. También hay muchos que leen desde el celular, o la tablets, que son diferentes formatos que facilitan la accesibilidad del libro y logran que más personas se acerquen a la lectura”.
Eduardo Galeano escribió: “Cuando los libros están de veras vivos, respiran; y uno se los pone al oído les siente la respiración y sus palabras son contagiosas, peligrosamente, contagiosas… de acuerdo con esto en las bibliotecas lo primero que difunden es el libro papel “te digo que mucha gente prefiere el libro papel y tratamos brindar la opción digital, algo que no todas las bibliotecas pueden tener por una simple cuestión económica. Pero hay bibliotecas que han sido pioneras en esto”, dice Carletti.
Y en estos tiempos donde domina lo audiovisual, Martínez dice: “recomendamos algunas películas y después les contamos que hay un libro que inspiró esa película y quizá pidan leer ese libro para saber más".

Volver a la Feria del Libro
Al respecto del encuentro la titular de la asociación de Bibliotecas, aseguró “Nos pone contentos que después de 10 años volvamos a tener una feria, como en otras localidades, como la ciudad de Santa Fe, Córdoba, Buenos Aires o en otras más pequeñas, tenían su Feria y acá no”. Carletti menciona que van a participar con un espacio de lectura el 29 de mayo desde las 17, llamado “Entretejiendo Palabras”, basado en un cuento de Eduardo Galeano publicado en "El libro de los abrazos".
“Les pedimos a los asistentes que traigan palabras en diferentes frascos y en base a eso escriban poesías, caligramas y estaremos ahí para que los otros visitantes a la feria puedan leer lo que la gente ha escrito y ha reflexionado con esas palabras”, explica.

Voluntarios multitareas
“Son muy pocas las bibliotecas populares de Rosario que tienen para su atención al público un bibliotecario rentado, como tendría que estar. No es que no lo queramos tener es que no lo podemos pagar, nuestras bibliotecas están atendidas por voluntarios”, subraya Carletti y destaca la tarea del voluntario que va a la biblioteca, atiende, limpia, recomienda libros, conoce los libros, y lo hace con afecto porque sabe que con eso está aportando al bienestar de la sociedad. “Porque como dice ese dicho que siempre decimos:el libro te abre la cabeza”, asegura Carletti.
 

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