"Que la matemática sea difícil para los chicos es una realidad, no una fatalidad"

Lunes 18 de Junio de 2018

El científico y consejero del ministro de Educación de Francia estuvo en el país para analizar cómo mejorar la enseñanza y el aprendizaje de esta disciplina en las aulas.

El científico Charles Torossian, inspector general de la educación nacional de Francia, no duda en aclarar: "Que la matemática sea difícil para los chicos es una realidad, pero no una fatalidad".
Varias veces, durante la entrevista, señalará que las dificultades para resolver cuentas y problemas en el aula es un problema universal. En los chicos, pero también en los adolescentes, que en el país volvieron a tener un bajo rendimiento en las pruebas Aprender 2017: el 68,8% de los estudiantes secundarios en el último año no aprobaron la evaluación de matemática.
Ante semejante escenario, desde el Ministerio de Educación de la Nación empezaron a mirar hacia los países con mejor desempeño en las evaluaciones internacionales, como Singapur y Francia en las pruebas PISA, para poder diseñar un plan nacional de enseñanza de la matemática para el año próximo.
Según Torossian, aún sería "exagerado" decir que la Argentina adoptará el método francés. "Tenemos los mismos problemas que resolver. Tenemos una historia, valores y ambiciones comunes -agrega-. Entonces, sobre la educación en general y los resultados de ambos sistemas y la matemática en particular, podemos avanzar juntos. Queremos cruzar nuestras miradas y experiencias y, quizá, compartir un futuro".
En el informe que redactó con su colega Cédric Villani, exdirector del Instituto Henri Poincaré y actual diputado por el departamento de Essonne, resumen en 21 puntos soluciones operativas concretas tras analizar las dificultades e identificar los obstáculos del método pedagógico de la educación francesa, a pedido del ministro Jean-Michel Blanquer.

-¿Qué es más difícil: aprender o enseñar matemática?
-Rápido, se podría decir que la matemática sea difícil para los chicos es una realidad, pero no una fatalidad. Hay dos niveles: el cálculo, que es el más básico, y la conceptualización, que lleva a la resolución de problemas. El desafío tanto para aprenderla como para enseñarla tiene que ver con cómo dominar la matemática básica para pasar luego a resolver situaciones que demandan más imaginación y conceptualización. Todo es difícil en la vida, la matemática también, pero el placer también se encuentra en la dificultad.

Para Torossian y Villani, la enseñanza de la matemática debe respetar tres principios: que todos los chicos son inteligentes; que todos los chicos son curiosos y tienen ganas de aprender; y que todos los chicos tienen intuición. El desafío de enseñar matemática es cómo poner en juego esos tres principios y lograr una enseñanza lógica y estructurada. "Así -define- es como se puede pasar del deseo primero a la pasión y de esta a la razón en el proceso de aprendizaje".

-Quienes estudian cómo enseñarles ciencia a los alumnos aconsejan hacerlo desde que son chicos para fomentar la curiosidad. ¿A qué edad hay que empezar a enseñar matemática?
-Las ciencias cognitivas nos demuestran que el cerebro humano está programado para la matemática. Los bebés saben sumar. Los números pequeños están programados en el cerebro, por lo que el aprendizaje comienza muy tempranamente. A través del juego, por ejemplo, con los más chicos podemos lograr habilidades como contar, por ejemplo, con bolitas en vasos. Alentamos promoverlas desde los dos o tres años. También, desde muy temprano empiezan a aparecer las operaciones aritméticas. Cuando enseñamos a contar, podemos usar los dedos. Hay, además, muchos objetos alrededor de los chicos para acercarles y que descubran el placer de desarrollar estas nociones.

-Si lo lúdico sirve con los más chicos, ¿cómo se atrae a los adolescentes a la matemática?
-[Sonríe.] Se ve que los problemas son los mismos en todo el planeta... Todo el desafío de la formación de los profesores está ahí. En Francia, al ministro de Educación le interesa mucho el papel del juego en el aprendizaje de la lógica. Un chico de seis o siete años tiene muchas más ganas de comprender algo, por lo que puede intentarlo varias veces. Si a un chico de ocho años se le dice que tiene 250 huevos para acomodar en seis canastas están los que se van a tomar el trabajo de dibujarlos para comprender el problema. Pero un adolescente de 14 nunca lo hará.

-Va a usar el celular para eso...
-Sí, así es. Aquí, de nuevo, el asunto es el deseo. El desafío de la didáctica es cómo llegar a algo y acá sería a través del deseo, lo que se llama la trampa didáctica. ¿Cómo debería hacer una persona si quiere llegar a un lugar en menos tiempo? ¿Me pagan lo que vale el trabajo que hago? ¿Cuánto esfuerzo me demanda hacerlo? Todos los adultos reflexionamos en función de la optimización de nuestros esfuerzos para obtener ciertos beneficios. El profesor puede encontrar la manera de proponer la matemática como algo útil para responder esas preguntas de la vida diaria. Con los adolescentes como con los adultos, se trata de encontrar la manera de dar respuestas simples a situaciones complejas. La buena matemática es, en definitiva, la que permite trabajar temas profundos de manera simple.

Por: Fabiola Czubaj
 

Últimas Notas