Inequidades en la infancia

Lunes 02 de Julio de 2018

La mitad de los chicos en el país es pobre y no tiene computación en la escuela. Los datos surgen de un informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina. El 48% tampoco aprende computación en la primaria. Además, 2 de cada 10 no tienen la comida asegurada.

Los derechos básicos siguen vulnerados para gran parte de los niños, niñas y adolescentes en Argentina. Los índices que miden sus condiciones de vida muestran la enorme inequidad y la precariedad a pesar de algunas pequeñas mejoras en ciertos indicadores: la mitad vive en la pobreza, un tercio depende de comedores asistenciales para comer, muchos no han visto a un doctor en el último año, tantos otros jamás fueron a un dentista, a dos de cada diez nadie le festeja su cumpleaños. La mitad no tiene Internet en sus hogares, el 60 por ciento no tiene celular y el 40 por ciento tampoco una computadora.
El Observatorio de la Deuda Social Argentina presenta este jueves el informe “(In)equidades en el ejercicio de los derechos de niñas y niños. Derechos humanos y sociales en el período 2010-2017”, en el que analiza 8 indicadores: alimentación, salud, hábitat, subsistencia, crianza y socialización, información, educación y trabajo infantil.
“En casi todos los aspectos se ha mejorado un poco, pero aún son inaceptables las cifras, no se puede decir que estemos bien. La infancia es una población muy poco valorizada por los políticos que llegan al Gobierno. Pensar que la pobreza va a bajar no es todo. En el ejercicio de los derechos el Estado debe garantizar accesos a distintos servicios. Los más básicos son la salud y la educación, pero no es todo. Lo que no se logra en la infancia es muy difícil revertirlo después”, analizó Ianina Tuñón, coordinadora del Barómetro de la Deuda Social en la Infancia de la Universidad Católica Argentina.
En el uso de la tecnología también se marcan estas desigualdades, se nota el estancamiento y se da hasta una situación incluso regresiva: “Los sectores más postergados no tienen tecnología, o acceden a las más obsoletas. La mitad de los niños no tiene Internet en sus casas ni aparatos de ningún tipo. Y la escuela no está acompañando el uso de tecnología. Así, estos niños viven el vacío en varios frentes, lo que los deja muy atrás”, explicó Tuñón.
Los índices son claros, mientras el 75,6% de los hijos de los trabajadores marginales no tiene Internet en sus hogares, esto sólo le ocurre al 2% de un trabajador medio profesional. Lo mismo con los celulares y las computadoras. No es un tema menor entre los niños: como marca el mismo informe, hoy los niños y niñas “se socializan con y a través de tecnologías”, además de ser un vehículo de acceso a la información.
Además, el 48,9% no accede a la enseñanza de computación en la escuela primaria.
En el tema alimentario el déficit sigue con cifras muy altas: dos de cada diez niños viven en hogares que no tienen la comida asegurada, uno cada diez pasa hambre y tres de cada diez depende de comedores sociales. “En los últimos dos años hubo un gran aumento en la asistencia alimentaria, hay muchos más comedores. Cada vez hay más familias que retiran comidas y vianda de centros de ayuda”, añade Tuñón.
Con respecto a la salud, el informe marca que la mitad de los niños no tiene obra social, cobertura médica ni prepaga, es decir, depende exclusivamente de la salud pública, y si bien esto no se considera un déficit, sí marca la enorme responsabilidad del Estado en brindar este servicio y garantizar el acceso. La inequidad es enorme: la dependencia del servicio público alcanza al 80% de los niños de los sectores más vulnerables.
El hábitat muestra que el 51% de la infancia y adolescencia reside en barrios nocivos en términos de contaminación ambiental, pero los chicos de los estratos más marginales tienen el triple de posibilidades de vivir en medio de un lugar contaminado en comparación con los estratos medios. El informe señala que la precariedad en la construcción de las viviendas afecta en 2017 a casi el 25% de la infancia, la situación de hacinamiento al 22,5% y las carencias en el espacio de saneamiento al 46,2%.
La mitad de los chicos son pobres, según cifras del informe. Uno de cada diez, indigente. La pobreza por ingresos se estima en 54,2% de la infancia en el Conurbano Bonaerense, donde el 13% son indigentes.

Y hay otros indicadores, porque, como dijo Tuñón, “el niño tiene que ser alimentado emocionalmente. Muchos no son estimulados en sus hogares, y mucha inequidad en el inicio de la vida luego es difícil revertir al ingresar en la educación formal”. Así, el informe marca que al 40% de los niños nadie les cuenta un cuento ni tienen libros, el 60% no hace actividades físicas o deportivas extra escolares y el 85% ninguna actividad relacionada con lo artístico.
Se estima que el 12% de los chicos entre 5 y 17 años realiza algún trabajo doméstico o económico. “Es una cifra que desciende pero no por algo positivo”, aclara Tuñón, y explica su hipótesis: “Hay un proceso recesivo en el que los adultos tienen menos trabajo, entonces sus hijos también tienen menos trabajos”.
Como indica el estudio, son “umbrales mínimos que deben ser garantizados a las infancias para promover el desarrollo humano y social. En tal sentido, los resultados de investigación que aquí se presentan pueden ser entendidos en una perspectiva de ‘demanda’, aspectos del desarrollo humano y social de las infancias sobre los cuales existe una situación de déficit y una meta aún por ser cumplida, un derecho por ser efectivizado”.

El Defensor del Niño, una deuda pendiente
La ley 26.061 de Protección Integral de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes en el es de 2005 y creaba la figura legal del Defensor de Niñas, Niños y Adolescentes. Si bien el plazo para su designación era de 90 días, el cargo sigue vacante.
El nombramiento del Defensor del Niño de la Nación es importante porque será el garante de los derechos de niñas, niños y adolescentes en el país. Tiene alcance federal, y su objetivo es el control de todos los organismos públicos y privados que trabajan para garantizar los derechos de la infancia.
El Defensor será designado por el Congreso Nacional. En 2017, tras una sentencia judicial originada en una presentación de la coalición Infancia en Deuda y otras organizaciones se conformó una Comisión Bicameral del Congreso que abrió la convocatoria para elegir al Defensor del Niño por concurso público de oposición y antecedentes: se admitieron 68 postulantes. El Defensor del Niño ya tiene presupuesto asignado (50 millones de pesos), pero el nombramiento está paralizado.
En la presentación del informe del Barómetro de la Deuda Social participaron algunos de los candidatos y candidatas, como María Susana Ciruzzi, abogada del Hospital Garrahan, Marisa Graham, abogada, especialista en Derechos Humanos, Juan Facundo Hernández, abogado, miembro del Colectivo de Derechos de Infancia, y Nora Pulido, Profesora de Historia, coordinadora de la red nacional Colectivo de Derechos de Infancia y Adolescencia.
Todos acordaron en la importancia de darle voz a los niños y niñas, en impulsar sus derechos y su participación en los espacios donde desarrollan sus vidas. Y que el defensor debe ser una figura que monitoree y controle que se cumplan todos los derechos de los niños.

https://www.clarin.com/sociedad/mitad-chicos-pais-acceso-internet-casa_0_Hkoi4Kbf7.html
 

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