Historia Oral: Quien quiera oír que oiga

Lunes 06 de Agosto de 2018

Desde el nivel inicial hasta las escuelas primarias y secundarias crece el interés por una metodología de las Ciencias Sociales que permite abordar distintos aspectos del pasado de la comunidad. ¿Cómo enseñar y aprender a investigar desde pequeños?

En la Argentina, la difusión de la Historia Oral por fuera de los espacios académicos tuvo su pico más alto a partir de la década de los noventa y fueron los docentes los que comenzaron a implementar la metodología con los estudiantes de escuelas secundarias en proyectos concretos como la historia del barrio, de la escuela, del pueblo, etcétera.
A principios del siglo XXI comienza a difundirse también en las escuelas primarias en proyectos como la construcción del archivo de Historia Oral de la escuela, por ejemplo. En los últimos años la inclusión de contenidos del pasado reciente en los programas escolares permitió la difusión de esta metodología, ya que facilita su abordaje tanto para docentes como para los estudiantes.
Una de las posibilidades que aporta trabajar con la metodología de la Historia Oral es la de iniciar a los niños en la investigación (adecuada a cada edad, por supuesto) con el objetivo de promover el desarrollo de un pensamiento crítico y autónomo y así poder apropiarse de su pasado, comprometerse con él y tratar de cambiar, con acciones concretas, el presente en el que vivirán.
Tenemos que hablar con el intendente. A mi mamá, a mi abuela y a mí nos pasa lo mismo cuando llueve, no podemos venir a la escuela. Tenemos que decirle que hay que comprar un micro. Nicolás
Esta frase demuestra que un niño pequeño, que creció en un ambiente que conoce y percibe después de una entrevista de Historia Oral, es consciente de la precaria realidad en la que vive, puede decirlo, y lo que es más importante, puede pedir un cambio. Es decir que, las fuentes orales no solo pueden ser construidas y utilizadas en los primeros años de la escolaridad, sino que, desarrolladas en el marco de un proyecto consistente y sostenido en el tiempo, resultan ser un aporte realmente significativo en el proceso de formación de los chicos durante toda su escolaridad.

Experiencias de investigación y relatos colectivos abiertos al debate
La entrevista se suele asociar prototípicamente con la escena periodística. Luego, también puede aparecer la imagen del encuentro entre una psicoanalista y su paciente, o entre el antropólogo y su interlocutor nativo. A decir verdad, hay gran cantidad de situaciones en las que alguien pregunta atentamente y otra persona responde. Las inquietudes pueden estar guiadas no solo por diversos temas, sino también por miradas y perspectivas que pueden interrogar un mismo testimonio de mil y una formas distintas. Una de estas posibilidades la ofrece la Historia Oral, una metodología que comienza a despertar gran interés en las aulas. Los bomberos voluntarios del pueblo; la educación durante la última dictadura cívico-militar; la identidad del barrio; la movida rockera de la ciudad en la que se vive; o las movilizaciones y cacerolazos de diciembre de 2001. Estos temas, y tantos otros que hacen a la historia colectiva de una comunidad, pueden ser abordados de una manera novedosa por niños, niñas y jóvenes en las escuelas primarias y secundarias, e incluso en los jardines de infantes. De lo que se trata es de emprender un diálogo crítico con los y las protagonistas de estas historias contemporáneas, algo que permite a docentes y alumnos reconocer procesos sociales que forman parte de sus propias vidas.
La Historia Oral es una metodología específica de las Ciencias Sociales que alcanzó un gran desarrollo en el ámbito de la investigación histórica contemporánea en los últimos 50 año. Por diferentes motivos, en Argentina recién comenzó a difundirse a mediados de la década del 80, y su introducción en la enseñanza se produce a principios de los años 90. Laura Benadiba.
Esta metodología presenta muchas ventajas para los estudiantes. El proceso de construcción de fuentes orales provoca en los alumnos una fuerte sensibilización, sobre todo porque construyen el conocimiento a partir de testimonios directos de personas que vivieron el proceso que están investigando.

Por Verónica Engler
 

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