Las nueve preguntas que deberían hacerse los alumnos al usar la Web para hacer la tarea

Lunes 10 de Septiembre de 2018

Internet está lleno de sitios que pueden arrojar información errónea y causar equivocaciones en los chicos. Una especialista explica cómo evitarlo.

Nueve de cada diez adolescentes de entre 14 y 17 años utiliza las redes sociales para informarse, según una encuesta realizada el año pasado por el área “Chicos y pantallas” perteneciente al Enacom. Otro estudio anterior, la Encuesta de Consumos Culturales Adolescentes de 2014, asegura que el 60% de los chicos usan la Web regularmente para responder las consignas que le dan sus maestros. Pero un problema recurrente es que la información que consiguen no siempre es veraz. Roxana Morduchowicz, especialista en comunicación y culturas juveniles, planteó un ejercicio: los nueve interrogantes que deben hacerse los jóvenes a la hora de encarar una búsqueda en Internet. 

1. ¿Qué palabras iniciarán la búsqueda?
La búsqueda debe ser clara, precisa y lo más específica posible. Consultar sobre algo tan amplio como “Bolívar” puede dar como resultado sitios muy diferentes: páginas vinculadas al militar y político que participó en las guerras por la independencia de América Latina, links sobre la moneda venezolana o webs relacionadas con la ciudad que lleva ese nombre y está ubicada en la provincia de Buenos Aires.

2. ¿Cuál es el orden de las páginas web que sugiere el buscador?
No siempre el primer link que aparece es el más completo o confiable. Hay que preguntarse si hay razones económicas o publicitarias, por ejemplo. Y evaluar el contenido y la credibilidad.

3. ¿Quién es el autor de la información?
La procedencia del texto define el grado de confiabilidad y relevancia del contenido. Hay que identificar a qué ámbito pertenece la fuente (público, privado, asociación civil), qué relación tiene con el tema al que alude y cuáles son sus intereses respecto de él. A su vez, es necesario ver si, además de su página web, el autor es ubicable en la vida real.

4. ¿A qué género pertenece?
Cada género tiene códigos y propósitos diferentes y hay que saber reconocerlos para descubrir la intencionalidad del contenido. Es clave analizar si se trata de información, publicidad, un artículo de opinión o un editorial.

5. ¿Qué puntos de vista aparecen?
Es importante que las páginas web que se utilicen representen distintos puntos de vista y una variedad de perspectivas. Por esto, hay que indagar si se están reflejando todas las posiciones sobre el tema.

6. ¿Qué lenguaje utiliza?
Hay que estar atentos a los adjetivos que suelen reflejar la visión del autor, a los verbos y el uso del potencial. La manera de titular también refleja intencionalidad. Además, hay que ver si tiene relación con el contenido del texto. Y analizar qué ocurre con las imágenes.

7. ¿A qué audiencia está destinada la información?
Hay que preguntarse en quién pensó el autor al momento de producir el texto, por qué eligió ese público y cuál fue su intención.

8. ¿Qué opinan?
Después de leer la información que encontraron en Internet, los chicos deben construir su propia opinión, fundamentada y crítica.

9. ¿Cómo comunicar, compartir y participar?
Los adolescentes tienen que reflexionar sobre el modo y medio que van a elegir para transmitir su mensaje respecto al tema investigado. También deberán pensar en las audiencias a las que dirigirán su producción.

Morduchowicz, autora del libro “Ruidos en la web. Cómo se informan los adolescentes en la era digital”, explica que “estas preguntas sirven de guía y forman parte de una alfabetización informacional a través de la que se busca fortalecer la lectura reflexiva de los contenidos que circulan en Internet”.
Esto es fundamental ya que, dice la especialista, “las investigaciones en todo el mundo reflejan que cuando buscan información en Internet, los adolescentes recurren a una sola página web, en general, al primer link que encuentran. Las redes sociales suelen ser sus fuentes más confiables, solo porque la información ´la mandó un amigo´ y copiar y pegar sin analizar es cada vez más frecuente”.
 

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