La escuela que se animó al cambio y logró mejorar en todos sus resultados

Lunes 24 de Septiembre de 2018

Trabaja con proyectos temáticos, sin clases magistrales ni exámenes convencionales. Bajó la deserción y se ubicó arriba de la media nacional en las pruebas Aprender.

Alumnos y alumnas de 3° año se distribuyen en grupos en distintas partes del salón. Son seis equipos en total. Sobre las mesas hay cuadernos, computadoras, teléfonos celulares, libros, termos y mates. Trabajan sin levantar la voz. También hay risas. “Jueves 23/8 puesta en común sobre modelos atómicos”, recuerda la oración de tiza blanca, que es lo único que está escrito en el pizarrón. En el patio, un grupo de 2° año trabaja sobre un proyecto de historia. Y en otro salón, se pone en marcha el desarrollo de una plaza alimenticia. Todo sucede en la Escuela ISPI 9073 José M. Estrada, de Santa Teresa, una localidad de 3.000 habitantes ubicada a 55 kilómetros de Rosario, en la provincia de Santa Fe.
En esa secundaria no hay más clases magistrales: el aprendizaje está centrado en los alumnos. Es que desde 2016, se implementó un nuevo sistema de educación donde los adolescentes trabajan en proyectos colaborativos, asisten a talleres y son evaluados de manera integral, sin exámenes convencionales, tomando en consideración competencias que van desde cuestiones teóricas de contenidos hasta, por ejemplo, habilidades interpersonales. Los resultados están a la vista: la escuela mejoró todos sus indicadores y las evaluaciones nacionales Aprender del año 2017 la ubican por encima de la media nacional.
El motor de esta iniciativa fue su rector, Ariel Alberto Rotondo (51), quien ocupara ese cargo desde 2011. “Cuando asumí, la problemática que presentaba la escuela era similar a la del resto de las escuelas del país. Pobre nivel de comprensión y alta tasa de deserción escolar”, explica Rotondo. Y agrega: “Sólo el 30% de los alumnos terminaba en tiempo y forma; mientras que dos de cada 10 terminaban años más tarde, y la deserción escolar rondaba el 50%”.
Ante ese panorama, el rector de la única secundaria que tiene la localidad comenzó a investigar en profundad la situación y pensar alternativas. “Fueron cinco años de documentar estadísticas, concientizar sobre la necesidad de un cambio a toda la comunidad educativa, avanzar a prueba y error. Hasta que hace más de dos años, con el apoyo de los docentes, decidimos dar el gran paso”, señala el directivo. Modelos educativos de Finlandia o el de Horitzo2020, un proyecto de la Fundación Jesuitas de Educación (FJE) de Cataluña, fueron referencia obligada, pero “sólo como inspiración, porque no creo que se pueda trasladar o replicar modelos”, aclara el rector.
A pesar de su marcada vocación educacional, Rotondo ingresó a la docencia de manera poco convencional. Fiel a su estilo. A principios de los 90 trabajaba en el taller mecánico de su padre, de quien había heredado la profesión. En un golpe de suerte ganó la quiniela y con el dinero del premio –que no era mucho, aclara- compró una computadora. “Era la única que había en el pueblo. Aprendí a usarla solo, y como era uno de las pocas personas que sabía manejarla me llamaron para dar clases de computación en la escuela primaria. Me encantó la docencia desde que arranqué”, cuenta Ariel, quien luego se recibió de Técnico Superior en Administración de Empresas y realizó una capacitación pedagógica para trabajar en escuelas.
El sistema implementado en la Estrada se basa en tres pilares: aprendizaje centrado en el estudiante, transparencia administrativa y pedagógica, y liderazgo distribuido. En una primera instancia, la idea para aplicarlo fue elaborar un proyecto por curso. Estaban vinculados con la salud, la violencia o la comunicación, entre otros tópicos. En 2017, segundo año bajo el nuevo sistema, llegaron a tener 50 proyectos. Mientras que este año concentraron todo en seis troncales: Nuestro Cuerpo, Nuestra identidad, Nuestro lugar, Nos comunicamos, Matemática al 100%, Administramos nuestro hogar, nuestro negocio y nuestra empresa.
Los docentes distribuyen los contenidos que establece el Ministerio de Educación de Santa Fe entre esos proyectos (no fue necesario solicitar permiso para un proyecto experimental). Pero no los dictan a través de clases magistrales, sino que transmiten inquietudes y guían a los alumnos en el proceso. Ellos avanzan con libertad en la investigación a través de los medios que consideren más apropiados, y concluyen realizando una puesta en común. La jornada escolar va de 13.20 a 16, donde se contempla un “espacio de encuentro” en lugar del tradicional recreo.
 “Antes estudiaba de memoria para aprobar exámenes y me olvidaba todo enseguida. En cambio, ahora aprendo las cosas y me sirven para aplicarlas, incluso, fuera de la escuela”, cuenta Valentina, alumna de 4° año. Es una tarde agradable y la clase transcurre bajo el sol, en el patio interno. “El primer año no fue fácil, pero una vez que me acostumbré siento que aprovecho mucho más las horas de clase”, asegura. Y unos segundos después, retoma su investigación sobre las atracciones turísticas y geografía europea, información que utilizará para un proyecto que propone crear una agencia de viajes.
Marisa Gómez es docente de la institución desde hace 10 años. Cuando es consultada sobre el sistema implementado, no duda: “Era necesario un cambio. Los programas de estudio tradicionales quedaron obsoletos, las necesidades de los alumnos de hoy son distintas. Claro que para el docente implica un trabajo adicional, no solo porque debe adquirir nuevas herramientas, capacitarse, sino que además se necesita tener un seguimiento personalizado de los alumnos para evaluarlos y poder acompañar a quienes muestran desinterés”.
La buena conducta es otro de los puntos que destacan docentes y directivos. Hace años que no se implementan amonestaciones. También aseguran que no son necesarias las reuniones de padres, ya que es posible acceder a información administrativa y del desempeño de cada alumno en tiempo real. ¿Cómo? A través de un sistema 100% informatizado, creado por el mismo Rotondo, donde los docentes evalúan aptitudes y cargan datos que se actualiza en el momento, y se accede con una clave desde una PC o celular.
 “Antes del cambio de sistema, más del 80% de los alumnos no sabía qué hacer al egresar del secundario. Según los resultados de las evaluaciones Aprender 2017, ahora el 88% sabe lo que quiere seguir, y más del 80% considera interesantes los contenidos que recibe”, informa Rotondo.
Además, las mismas evaluaciones reflejaron que el 76% de los alumnos están por encima del nivel básico en lengua y el 41% en Matemática, cuando la media nacional es del 63% y 31%, respectivamente; mientras que el porcentaje de deserción escolar fue de apenas 3%. Los ojos de ministerios e instituciones, como la Bolsa de Comercio de Rosario, ya se posaron sobre este innovador modelo.

https://www.clarin.com/sociedad/escuela-animo-cambio-logro-mejorar-resultados_0_SyIXXQ3_Q.html
 

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