Cambiamos educación por evaluación

Lunes 04 de Marzo de 2019

En el poco tiempo que el presidente Macri dedicó a la educación en su discurso de apertura de las sesiones ordinarias de este año, se volvió a referir a una idea que ya pretendió imponer el año pasado y que no prosperó debido a la fuerte resistencia de las organizaciones gremiales docente y de la comunidad en general.

El presidente expresó: "El año pasado les pedí, e insistiré este año enviando un proyecto de ley, que modifiquemos un artículo de la Ley Nacional de Educación, aquel que no nos permite informar globalmente, totalmente, sobre las evaluaciones de calidad de las pruebas que hacen nuestros hijos. Los padres merecen saber la verdad de la calidad de educación que reciben los chicos para poder actuar e involucrarse, y asegurarse de que sus hijos, el día de mañana, accedan a un buen trabajo".
Desde Ctera ya sostuvimos en su oportunidad, y ahora lo volvemos a hacer, que la evaluación es un proceso complejo que no se puede reducir a un rígido sistema de pruebas estandarizadas que supuestamente "miden la calidad educativa". La educación claramente se mejora cuando se dignifican las condiciones de trabajo para enseñar y aprender en escuelas seguras e inclusivas.
Con la pretensión renovada de presentar este proyecto que haría públicos los resultados de las pruebas estandarizadas, se vulneran los criterios de confidencialidad, poniendo en riesgo el resguardo de la identidad de los sujetos que estudian y trabajan en las escuelas, y, además, abre las puertas para un sistema de rankings de escuelas.
Se conoce en todo el mundo que estos rankings o tabla de posiciones entre las escuelas profundiza la estigmatización de estudiantes, docentes y directivos. Y además favorece la concepción meritocrática de la educación.
El argumento del presidente es falaz. Sostiene que dando a conocer los datos de las escuelas en particular y los resultados que las mismas obtienen en las pruebas estandarizadas permitiría a los padres contar con la información necesaria para decidir a qué escuela mandar a sus hijos.
Al respecto, hay que decir que las familias mayoritariamente no deciden por los resultados de las escuelas, sino por diversas razones. Los docentes de cada escuela les dan a conocer a los padres los resultados de sus hijos y comparten procesos más complejos referidos a la enseñanza y aprendizaje que se lleva adelante en cada contexto. No hacen falta rankings, pues desde las escuelas convocan a los padres para integrarlos y analizar las situaciones y construir propuestas superadoras cuando se detectan determinados problemas.
¿Para qué le serviría a una institución educativa y su comunidad conocer los resultados de otras instituciones? No es claro, pero al gobierno actual, evidentemente, le serviría para promover la competencia en un proyecto de país que claramente se dirige hacia el sometimiento de los derechos sociales frente a las reglas del mercado, a la lógica del "sálvese quien pueda" y a la tendencia privatizadora del sistema.
Este proyecto sólo responde a la necesidad política de imponer la concepción educativa meritocrática e individualista, donde se destaque a los "mejores" respecto de los "peores", y se valorice a la educación privada por sobre la pública. 
Son las mejores condiciones de las escuelas las que mejoran la educación y no la evaluación por la evaluación misma.

Miguel Duhalde - secretario de Educación de Ctera