Una docente que hizo temblar los pilares de la pedagogía

Lunes 20 de Mayo de 2019

Olga Cossettini fue una luchadora por los derechos de los maestros. Distinguida por su pedagogía revolucionaria en muchos países, dejó su legado plasmado en documentos y en obras literarias.

Esta maestra nació en la ciudad de San Jorge, Santa Fe, el 18 de agosto de 1898. Hija de maestros, Antonio Cossettini y Alpina Bodello, fueron fundadores de escuelas en Gálvez y San Carlos. Olga Cossettini se recibió de maestra en la Escuela Normal de Coronda, en 1914. También fue una luchadora por los derechos de los docentes, incluso fue cesanteada en la huelga de 1921. Queremos destacar su trabajo y su lucha por desarrollar una propuesta pedagógica basada en el arte de vivir y convivir en la escuela. Una enseñanza desde el arte que tenía a los niños como protagonistas.
En 1930, cuando se desempeñaba como regente en la Escuela Normal “Domingo de Oro”, de la ciudad de Rafaela, propuso a su entonces directora, Amanda Arias, desarrollar una experiencia educativa innovadora: “La Escuela Serena”. Con su hermana Leticia, su gran y permanente colaboradora en este proyecto, así como con todo el cuerpo docente, inician la aplicación de los centros de interés y de la “Escuela Serena”, también llamada “Escuela Activa”. La experiencia se basaba en el protagonismo de los alumnos en los aprendizajes, considerándolos sujetos activos y no sólo destinatarios. El ex ministro de Educación, Juan Mantovani, estimuló y apoyó a las hermanas Cossettini para que desarrollaran esta propuesta pedagógica innovadora. La misma fue desarrollada en plenitud cuando ambas se desempeñaron en la Escuela Experimental N° 69, “Dr. Gabriel Carrasco”, en el barrio Alberdi, de la ciudad de Rosario.

En el famoso el film “La Escuela de la Señorita Olga”, dirigido el cineasta rosarino Mario Piazza, queda plasmado “el vivir” en la Escuela Carrasco, el aprender desde el disfrute, desde las experiencias éticas y estéticas. En 1940-1941, Olga, además, fue becada por la Fundación “Guggenheim” de Estados Unidos, y en 1946 integró además la representación argentina que participó del “Congreso Americano de Maestros”, realizado en México. Integró además la Junta Ejecutiva de la Comisión homenaje de la Ley 1.420, desempeñándose como Secretaria. En 1949 fue designada para dictar cursos de actualización en la “Escuela de Verano” de Chile. Las ideas y las propuestas pedagógicas impulsadas por Olga durante toda su vida se destacaron por estar orientadas hacia el respeto por la personalidad de cada niño/a; afirmando que no sólo era preciso un sentimiento de amor a los alumnos, sino también un detenido estudio de todos los aspectos de su personalidad.
Rechazó cualquier tipo de discriminación, propiciando la igualdad de consideración de todos los niños, de las más diversas procedencias, ratificando con hechos la aceptación de la pluralidad intelectual, social, económica y política, como identidad republicana. Propició la eliminación de fronteras entre la escuela y la comunidad, destacando la importancia de la relación, e incluso el domicilio cercano del maestro con el barrio. Fue una adelantada para su época, colocando desde esta concepción a la educación como un hecho social que debía tener lugar desde y para el fortalecimiento del entramado social de los hombres y mujeres.
En 1950, Olga Cossettini fue declarada cesante, acusada de aplicar ideas educativas contrarias al gobierno, “doctrinas vanguardistas estructuradas en el extranjero”. Abandonó su querida escuela Carrasco, donde residía. Pero no se detuvo. Empezó a trabajar como Secretaria del “Colegio de Estudios Superiores”, filial Rosario, hasta 1954. Derrocado el gobierno de Perón, en 1955, fue designada Inspectora de Escuelas en Santa Fe (1955-1957). También fue asesora del Departamento de Extensión Universitaria de la Universidad Nacional del Litoral hasta 1964, y luego se desempeñó como Directora de escuelas de la Provincia de Buenos Aires, a partir de 1958. Su capacidad y conocimientos, sobre todo para lograr una eficaz comunicación, fueron reconocidos en Francia e Inglaterra. Fue designada Delegada Oficial del Congreso de Planificación de la Educación de la UNESCO en Washington, y luego esa misma organización la designaría como “Experta en Formación de Maestros” en Honduras, en 1969.
Olga falleció en Rosario el 23 de mayo de 1987. Generosa y brillante, incansable maestra, dejó su legado plasmado en documentos y en obras literarias: “Escuela Serena” (1935), “El niño y su expresión” (1940), “Escuela Viva” (1942), entre otros. Olga… maestra… siempre… nos invita a seguir educando... ¡a seguir soñando…!

Por: María Pettinari

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