Los múltiples modos de ser niño, en palabra e imagen

Lunes 10 de Junio de 2019

En Infancias argentinas, y a través de ensayos, textos literarios y fotografías, la historiadora Mirta Zaida Lobato delinea un mapa de la niñez en el país

"No hay una infancia sino muchas", sostiene la doctora en Historia Mirta Zaida Lobato en la introducción de Infancias argentinas (Edhasa), álbum de imágenes y de textos historiográficos y literarios que exploran esa patria habitada por recuerdos, descubrimientos y temores. Lobato se interesó por la infancia cuando trabajaba sobre representaciones del trabajo femenino. "Es notable la cantidad de imágenes que circulan de mujeres con sus niños en brazos, y esa reiteración colocó las infancias de manera potente ante mis ojos -cuenta-. Como soy una historiadora social que no descuida los aspectos culturales y políticos, en mis investigaciones sobre el mundo del trabajo, niños y niñas que trabajan estaban siempre presentes". Su nueva obra se integra a una constelación de textos sobre la infancia de autores como Philippe Ariès, Giorgio Agamben, Walter Benjamin, Isabella Cosse y Juan Suriano, que desde diferentes enfoques alumbraron nociones para comprender esa etapa de la vida privada y social.
"El concepto de infancia tiene su historicidad -dice Lobato, autora de La prensa obrera e Historia de las trabajadoras en la Argentina, entre otros estudios-. En el mundo occidental, lo que hoy llamamos infancia no tenía los rasgos que luego se fueron definiendo como parte de ella. En la época moderna se afianzó el interés por pensar las infancias como sujetos de numerosas intervenciones disciplinares e institucionales. Preocupaciones sobre la educación, la salud y la familia colocaron la infancia en el centro de varias reflexiones. En nuestro país ese proceso se consolidó hacia fines del siglo XIX y principios del XX". Desde ese umbral histórico hasta el presente, los niños de las representaciones oficiales y burguesas irían ocupando el centro de la escena. Otros, como los niños pobres, los niños indígenas o los niños trabajadores, "quedarán al margen de esa escenografía", según señala la autora.
Al consultar investigaciones sobre las infancias, Lobato se interesó en particular en las de instituciones especializadas en la atención de las infancias pobres. En su nuevo trabajo hay espacio para el análisis de las infancias que trabajan (en la Argentina, para sobrevivir, muchos niños aún lo hacen), la salud infantil y los niños ante diversas coyunturas políticas: el peronismo, la última dictadura militar, la guerra de Malvinas y la incómoda década de 1990. "Numerosas lecturas estimuladas por la investigación histórica, que desde hace varios años es bastante prolífica en nuestro país, fueron reforzando la idea de que era posible levantar un mapa de situaciones y experiencias infantiles". Con una notable unidad emocional, Infancias argentinas ofrece una polifonía de voces de historiadores locales de varias generaciones. Textos de Dora Barrancos, Diego Armus, Federico Lorenz, María Marta Aversa, Mirta Varela y Lila Caimari, entre otros, comparten páginas sobre la infancia escritas por Leopoldo Marechal, Julio Cortázar y Silvina Ocampo. "El niño proletario", temerario relato de Osvaldo Lamborghini que desmitifica el aura de inocencia asociada a la niñez, se reproduce de manera íntegra.
"Mi trabajo de investigación, más el trabajo de muchos colegas, me permitió imaginar que podía hacer un libro que fuera una especie de atlas de las infancias en nuestro país, que abarcara sus múltiples vivencias, que recuperara los temas clásicos de las investigaciones históricas y sociológicas como la familia y la escuela, pero que también explorara un poco más los juegos, las lecturas, las diversiones, y que todo eso incluyera también la conformación de derechos", remarca Lobato. Su atlas de las infancias alegres y tristes en la Argentina se completa con una galería de fotos provenientes de archivos públicos y privados. Entre retratos de infancia de los autores se alternan imágenes del Archivo General de la Nación, el Museo 1871 de Berisso, el Cedinci, la Biblioteca Nacional y la del Congreso, y fotos de Dani Yako, Jorge Durán, Gabriela Mitidieri y la Sub Cooperativa de Fotógrafos, que aporta la imagen de un niño piquetero en el conurbano bonaerense. Tampoco faltan representaciones de la infancia hechas por artistas como Alfredo Gramajo Gutiérrez, Daniel Santoro y Liliana Porter. "La infancia no es un estado de la naturaleza sino el resultado de un complejo proceso social, y las imágenes estuvieron en el centro de los modos de representarla y de mirarla", indica Lobato.
Dinámicas e irrepetibles, las experiencias infantiles son infinitas y se vinculan con las experiencias familiares y escolares, los grupos sociales, el origen étnico y el espacio urbano o rural. "Las infancias argentinas son múltiples y heterogéneas como lo es el país", resume la autora. Esa tesis podría actuar como la semilla de futuras investigaciones y, a la vez, de acciones que aseguren el cumplimiento de los derechos de los niños.

Por: Daniel Gigena
 

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