¿Es bueno tener tantos feriados?

Lunes 15 de Julio de 2019

Los días festivos tienen sentido no solo por su condición de días de descanso, sino fundamentalmente porque conmemoran gestas colectivas que permiten consolidar la identidad nacional.

La Argentina es uno de los países con mayor cantidad de feriados en América Latina y también en el mundo. Actualmente existen 16 feriados en el país, frente a, por ejemplo, solo seis en México. Después de México, los países con menor cantidad de días festivos a nivel global son Holanda, el Reino Unido y Serbia, con solo ocho feriados al año. Por el contrario, Colombia y la India son los países con mayor cantidad de feriados (18), mientras que Finlandia, España, Corea del Sur, Japón y Tailandia tienen una cantidad importante de días festivos, de manera similar a los de la Argentina (entre 15 y 16). ¿Es positivo o negativo tener tanta cantidad de feriados? En un contexto económicamente difícil para la Argentina, ¿no sería conveniente tener menos días festivos y aumentar la cantidad de días laborables?
A partir de un rápido análisis, no parece haber relación entre la cantidad de feriados de un país y su nivel de desarrollo o competitividad. Países asiáticos de alto desarrollo tienen gran cantidad de feriados, mientras que los europeos, también sumamente desarrollados, tienen muy pocos.
¿Qué sucede con la generación de riqueza cuando hay feriados? Ciertamente, algunos sectores dejan de producir. Otros sectores continúan con su producción asumiendo mayores costos laborales porque no resulta económicamente conveniente suspenderla. Un ejemplo concreto de esta situación es el la industria química: ciertos procesos no se detienen los días feriados. Estos mayores costos son simplemente cubiertos mediante una menor rentabilidad y una menor competitividad local. Sin embargo, existen otros sectores que, en condiciones normales, incrementan la generación de riqueza durante los días festivos. Se trata de todas las industrias vinculadas a la gestión del ocio. Los feriados puente tienden a generar mayor turismo en momentos en que normalmente los destinos no reciben afluencia de visitantes, dinamizando la economía en forma contraestacional. También se incrementa el consumo en espacios de entretenimiento: cines, teatros, restaurantes y locales de diversión en general. Por eso mismo resulta difícil definir si los días festivos disminuyen o incrementan el producto bruto interno de un país. Pueden incluso incrementarlo. Sin embargo, siempre hay transferencia de recursos. Algunos sectores ganan y otros pierden. Sin lugar a dudas afecta la competitividad internacional de aquellas industrias y servicios que tienen foco en la exportación. Justamente lo que hoy más necesitamos como país.
También hay que tener en cuenta qué sucede en términos culturales. Los días festivos tienen sentido no solo por su condición de días de descanso, sino fundamentalmente porque conmemoran gestas colectivas que permiten consolidar la identidad nacional. No obstante, este aspecto parece ocupar un espacio cada vez menos relevante y en su lugar los feriados se erigen como jornadas que promueven el ocio y dinamizan el consumo interno.
Tampoco tenemos que perder de vista la cantidad de días de clases que se pierden con los días festivos. En efecto, son menos horas de aprendizaje al año. Tienen sentido si se aprovechan para trabajar de manera crítica nuestra propia historia e identidad. Pero si a los feriados les sumamos los días de paro, la cantidad de horas de clase perdidas empieza a tener mayor relevancia e impactar en los aprendizajes de los estudiantes. Este es un punto clave, que no puede ser desatendido al evaluar la actual política de días festivos en la Argentina.
Estudiando en el exterior, recuerdo que un colega me dijo: "Un día los japoneses nos levantamos y nos dimos cuenta de que estaba todo destruido, que éramos muy pobres. Entonces nos pusimos a trabajar sin parar. Recién las nuevas generaciones descubrimos el turismo y las actividades de ocio, cuando el país ya estaba reconstruido".
En síntesis, en un contexto como el actual, en el cual el país debe lograr ser más competitivo, exportar más para alcanzar estabilidad macroeconómica y asegurar la formación de futuras generaciones (para garantizar su acceso al ámbito laboral formal y desde ese lugar su inclusión social), cabe preguntarse si no deberíamos revisar la cantidad de feriados nacionales que hoy tenemos.

Por: Héctor Masoero - Miembro de la Academia Nacional de Educación

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