Cómo estudian los chicos que viven viajando con su familia

Lunes 15 de Julio de 2019

Casos como el de Pachi aprenden de los libros y también de los mapas que les marcan el camino 

Ulises acaba de cumplir tres años, y desde sus dos está de viaje en un barco amarillo por la costa de Brasil, conmigo, que soy su mamá, con su papá, y con nuestra perrita. Está entrando a esa edad en que empiezan las preguntas: ¿Esto qué es? ¿Para qué sirve? ¿Cómo funciona? ¿Por qué? ¿Cómo se llama? Y de este lado tratamos de estar a la altura, de responderle con paciencia y de manera correcta, para que entienda y aprenda, para que se entusiasme por preguntar y saber más. Le celebramos la curiosidad. Pero seguramente en poco tiempo necesitemos apoyo, una guía para enseñar, o tal vez clases en el lugar y en el idioma de donde sea que estemos.
Esa es actualmente nuestra gran pregunta, y la que nos hacen los padres que siguen el viaje por las redes sociales, muchos que quisieran salir a la aventura, pero no, por el colegio de los chicos; o que volvieron de un gran viaje sólo porque su nena o nene entraba en edad escolar; o que postergan la paternidad o maternidad para poder seguir recorriendo el mundo, para conservar su libertad. Y entonces nos consultan: ¿cómo van a hacer con la educación de Ulises? Si bien no tenemos nada decidido al respecto, me propuse investigar un poco y ver cómo lo resuelven familias de barcos vecinos.

A distancia y en escuelas locales
Llegamos a Ilha Grande para Navidad, no por casualidad sino porque habíamos recibido una invitación para pasar esa noche en otro barco, junto a otras familias navegantes argentinas. Fue ahí que Ulises conoció a Pachi, de 11 años, rubia, alta y flaca, fan de la arena y de los unicornios. Buenísima con los chicos más chicos. Pachi recién terminaba su segundo período de escuela presencial en Brasil, también empezaba sus vacaciones de la escuela argentina a distancia, y se preparaba para el próximo viaje a vela con su familia, esta vez por Europa.
 Los programas requieren un período de educación presencial Los programas requieren un período de educación presencial Crédito: Gentileza
"Basamos la estrategia de aprendizaje de Pachi en tres pilares: la educación argentina digital, que realizamos durante todo el año lectivo, la asistencia a una escuela presencial durante cierto periodo en un país que visitemos, y su aprendizaje vivencial", explica su mamá, Silvina Reyes, que hace tres años dejó un puesto gerencial en Buenos Aires para comenzar una nueva vida en el mar y emprender una plataforma de alquiler de barcos llamada Host and Boat.
El Servicio de Educación a Distancia (SEAD) brinda educación primaria y secundaria a alumnos de seis o más años que se encuentren residiendo en el exterior, con una cursada online que contempla las mismas asignaturas y contenidos del Sistema Común de Enseñanza. El programa se organiza en cuatro bimestres, con sus respectivas evaluaciones, que son enviadas por correo postal para su corrección y calificación. Entre los requisitos del SEAD, los alumnos también deben asistir a un establecimiento educativo del país donde se encuentren por un período a definir según el caso.
Este 2019, Jorge González, Silvina Reyes y Pachi planean navegar el Mar Adriático, el Jónico, el Tirreno y el Mediterráneo: "En lo que va del año ya amarramos en 15 puertos de Croacia y Montenegro, y en breve zarpamos rumbo a Italia y España". Justamente decidieron pasar tres meses en Montenegro para que Pachi asistiera a una escuela full english en Tivat, donde compartió sus días con chicos montenegrinos, serbios, rusos, franceses y holandeses. "Este espacio presencial nos parece necesario para socializar, compartir con sus pares, para que conozca e incorpore nuevas culturas y costumbres, para que expanda su capacidad de adaptarse", explica Silvina.

Padres y maestros
De este lado del Atlántico, en Búzios fondeamos el barco amarillo justo al lado del Erfla, un velero de 35 pies que aloja a una familia argentina de cinco: Germán, Jorgelina y sus tres hijos, Cata (11), Nacho (9) y Ona (2). Ellos empezaron su viaje por tierra, con una casa rodante. Dejaron su hogar y un par de cabañas alquiladas en Villa La Angostura con la idea de pasar un año sabático. Entonces Cata tenía 8, Nacho 6, y Ona no existía. "Anduvimos por Chile, Perú, Ecuador, Colombia, y cuando se cumplió el año nadie tenía ganas de volver", recuerda Jorgelina.

Hoy viven en el mar y tienen planes para navegar un tiempo por Europa. Cata y Nacho hicieron el SEAD dos años, asistiendo de forma complementaria a una escuela en Búzios, por lo que hablan perfecto el portugués. Y ahora, en vistas a cambios en el horizonte, se pasaron a otro programa de educación a distancia que no exige concurrencia, y que cobra una cuota anual, del Ejército Argentino (SEADE). "Estudiamos juntos. Cada día de la semana hacemos una materia diferente, desde las 8 hasta el mediodía, con un recreo en el medio" -explica Jorgelina, que hace las veces de madre y maestra- "A veces fluye y otras veces tengo que ponerme más firme, tipo maestra ciruela, porque son chicos y se distraen". En esos recreos de media mañana se los ve a Nacho y Cata remando en stand up paddle, recogiendo la red de pesca que pusieron la noche anterior o tirándose de clavado al mar.

 Los recreos son en el agua, en la foto: Cata, Ulises y Ona Los recreos son en el agua, en la foto: Cata, Ulises y Ona Crédito: Gentileza
"Si soy sincera, a mi me inquietaba la educación tradicional que tenían los chicos antes del viaje. Iban a una escuela de doble jornada, creo que para ellos, por su carácter tal vez, era demasiada exigencia, muchas presiones y competencia. A nosotros lo que nos importa es que crezcan buenas personas", dice Jorgelina, y sigue: "Con esta dinámica avanzamos sólo cuando los temas están aprendidos, nadie se queda atrás. Depende mucho de ellos, de su vocación y ganas de conocer. Y claramente son mucho más libres". Charlamos sobre esto en el barco de los Husson, mates y scones de por medio, justo después de sus exámenes de invierno: uno por materia, dos veces al año, en junio y en diciembre. Se imprimen, completan y envían a Argentina por correo postal, salvo por el oral de inglés, que es en formato de video. Sí, en el SEADE los chicos también aprenden inglés.

Educación a distancia no es homeschooling
La educación en la escuela no existe desde siempre, de hecho, hasta hace un par de siglos la forma natural de instrucción era en las casas o en iglesias, por ejemplo. Actualmente la tendencia del homeschooling, esto es, la educación en el contexto familiar, por fuera de las instituciones públicas o privadas, crece a nivel mundial y en algunos países hasta se ofrece como alternativa legal. Pero homeschooling no es educación a distancia: el SEAD y el SEADE se inscriben en instituciones formales, con materiales de estudio, evaluaciones de seguimiento y exámenes realizados por profesionales; con un campus para que los estudiantes se comuniquen, hagan consultas, compartan actividades y experiencias desde el lugar donde viven.
 La familia Husson en el cockpit de su casa barco La familia Husson en el cockpit de su casa barco Crédito: Gentileza
Por sobre todo, la educación digital a distancia ofrece guías para el estudio y legitiman el conocimiento de los alumnos. "Pachi tiene un equipo de docentes en Argentina que, entre otras cosas, preparan los contenidos y nos guían para que desde el barco podamos estudiar", cuenta Silvina desde Montenegro. Y Jorgelina, en Búzios, coincide: "No podría hacerlo sin la guía que nos dan, muchas veces yo misma tengo que volver a estudiar para explicar algún tema".

El apoyo vivencial
Pachi, Cata, Nacho. Chicos como ellos tienen una forma de aprender diferente, porque tienen una forma de vivir diferente. Y acá radica una parte importante de su educación, la que se gana estando de viaje, de país en país, en la naturaleza, cuidando el medio ambiente, ejercitando el ingenio y la creatividad para hacer con lo que se tiene, por fuera de la lógica del consumo, aprendiendo distintos idiomas, costumbres, ampliando la sensibilidad y la empatía. "Es mucho más divertido y eficaz estudiar el fenómeno de las mareas y los puntos cardinales desde el barco; meridianos y paralelos mientras cruzamos Greenwich, la historia de la civilización en la Acrópolis de Atenas; los climas subtropicales bajo las lluvias torrenciales de Brasil; el descubrimiento de América en la Casa de Colón en Canarias... Pachi goza de clases vivenciales y aplicadas de geografía e historia en forma permanente", repasa Silvina. Lo mismo para Cata y Nacho a bordo del Erfla, que ayudan a su papá con la navegación y a su mamá con la cocina, que son parte del proyecto familiar Boat Sweet Home, con todo lo que significa.

Los amigos
 Los chicos haciendo los deberes en el barco Los chicos haciendo los deberes en el barco Crédito: Gentileza
La pregunta que viene asociada de forma directa a la de la educación de los niños viajeros, es sobre su socialización, si están sólos con sus padres todo el día, si aprenden a compartir, a estar con otros iguales. Cata y Nacho aseguran que no necesitan asistir al colegio para hacer amigos, que tienen muchos y de distintos ámbitos, tanto de Argentina como de Brasil, que hicieron en la playa, en el barrio, en otras actividades que comparten como inglés o fútbol. Por su parte, Pachi menciona amigos de su paso por Montenegro, hijos de navegantes que conoció en Brasil, tiene un grupo de WhatsApp con sus compañeros de la escuela a distancia, que también andan por el mundo. "Siempre hay un amigo despierto en algún lugar del mundo", asegura.
La educación a distancia y los exámenes con los que pasan de año a año, les permiten a los chicos viajeros dar continuidad a su educación formal y el día de mañana, si así lo desean, ir a la universidad. Esto no es menor, todos los padres mencionados en esta nota queremos que nuestros hijos tengan, por lo menos, las mismas posibilidades que tuvimos nosotros. En la actualidad hay una gran oferta de carreras universitarias y posgrados 100% a distancia, pero todavía no es tan popular o aceptada la educación a distancia para la primaria y secundaria. Probablemente sea cuestión de tiempo. Según Silvina Reyes, "se dice que el 65% de los empleos que tendrán niños que hoy cursan primaria aún no existen. El mundo está inmerso en un proceso de transformación digital, entonces ¿por qué no incluir a nuestros hijos en él desde pequeños?".

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