Oratoria, la asignatura pendiente

Lunes 12 de Agosto de 2019

¿Sabías que la manera en la que se comunican los estudiantes está íntimamente relacionada con sus resultados académicos? La oratoria tiene muchos beneficios tanto a nivel personal como de currículo pero, sin embargo, se echa de menos una mayor presencia en las aulas.

¿Tus estudiantes se sienten cómodos cuando tienen que hablar para el resto de la clase? ¿Cómo es su discurso? ¿Se programan actividades grupales o individuales en las que tengan que hablar en público? En muchos casos, la respuesta es negativa. Y es que  se echa de menos una mayor presencia de la oratoria en las aulas, a pesar de sus beneficios tanto a nivel personal como de currículo. 
Dificultad para respirar, taquicardia, sudoración, tensión muscular, voz entrecortada, temblor… Estos síntomas son habituales entre las personas que lo pasan mal cuando hay que hablar en público. De hecho, una encuesta de la organización Toastmasters reveló que un 67% de los españoles se ponía nervioso habitualmente en situaciones de este tipo, un 32% afirmó sentirse así de manera ocasional y sólo un 1% respondió que nunca.
Muchos estudiantes, en este sentido, no son ajenos a este sufrimiento cuando (por ejemplo) tienen que exponer un trabajo al resto de la clase o dirigirse a sus compañeros –siguiendo indicaciones del profesor-, cuando deben argumentar una idea o resolver un problema en voz alta; de ahí que una buena oratoria resulte fundamental y con ella el vocabulario con el que se expresa una persona, su tono de voz o la postura que adopta el cuerpo durante el discurso.
Una de las personas que ha dedicado gran parte de su vida profesional a defender la presencia de la oratoria en las aulas es Neil Mercer. Doctorado en psicolingüística por la Universidad de Leicester (Inglaterra) y profesor emérito de Educación en la Universidad de Cambridge, sus investigaciones han explorado el papel que desempeña el diálogo en la educación y desarrollo del razonamiento en los niños.
Opina que la forma en la que hablan y se expresan los estudiantes (incluidas las conversaciones en el hogar) influye en sus resultados académicos. Para Mercer, la interacción social y la actividad colaborativa en el aula representan una valiosa oportunidad para el aprendizaje y que la práctica de la oratoria en este contexto debe orientarse a la cooperación, explicación de ideas y escucha a los demás.
Neil Mercer, que ha sido asesor en los gobiernos de Singapur y Gales para llevar la oratoria al currículo escolar, es también director del centro de estudios Oracy Cambridge. El trabajo que allí desarrolla junto a su equipo de expertos se centra, entre otros objetivos, en concienciar sobre la importancia de una comunicación oral efectiva y las formas en que se puede enseñar y aprender. Esto les ha permitido desarrollar diversos métodos para enseñar oratoria y evaluar el progreso que logra el alumnado.
Precisamente, uno de los trabajos realizados en este centro quiso comprobar hasta qué punto una buena expresión oral influye o no en las notas que un alumno obtiene en las asignaturas de ciencias. Para esta investigación, se diseñó un programa de enseñanza experimental que contó con la participación de varios estudiantes de escuelas primarias británicas. Los resultados demostraron que las actividades basadas en la conversación pueden desempeñar una función útil en el desarrollo del razonamiento y la comprensión científica.

Por Regina de Miguel