Cinco problemáticas de los jóvenes argentinos de hoy

Lunes 12 de Agosto de 2019

Las conductas en esta etapa pueden afectar el normal desarrollo de la vida futura. Especialistas detallaron las principales dificultades que atraviesan los jóvenes.

La adolescencia, según la Organización Mundial de la Salud, se vive entre los 10 y los 19 años. Para Unicef Argentina, “es una etapa del desarrollo humano única y decisiva, caracterizada por un desarrollo cerebral y un crecimiento físico rápidos, un aumento de la capacidad cognitiva, el inicio de la pubertad y de la conciencia sexual, y la aparición de nuevas habilidades, capacidades y aptitudes”. Estas características hacen que durante estos años los jóvenes atraviesen problemáticas específicas de esa fase de la vida.
“Lo primero que tenemos que analizar son las principales causas de muertes de adolescentes en Argentina, que son los accidentes y los suicidios”, destacó la doctora Sandra Magirena, Médica Ginecóloga certificada en Ginecología Infanto Juvenil. La especialista del Sanatorio Finochietto, miembro de la Comisión Directiva de la Sociedad Argentina de Ginecología Infanto Juvenil y parte del Comité contra las Violencia del Hospital Teodoro Álvarez, detalló: “Son dos causas evitables que están íntimamente relacionadas con factores que pueden prevenirse".
Magirena mencionó que “con respecto a los accidentes, en general, hay que tener en cuenta el consumo de sustancias, ya sea de alcohol o de tóxicos, como así también el uso no consciente del celular mientras se maneja. Con respecto a los suicidios, que en nuestro país es la segunda causa de muertes mientras en el resto del mundo es la tercera, tenemos que tener en cuenta que hay situaciones del entorno de la vida de los adolescentes que están generando estrés y ansiedad, que son los caminos previos a la depresión”.
Por otra parte, la médica hizo una aclaración vital a la hora de hablar de adolescencia: “Mucho se habla de la violencia y de sus factores determinantes. La violencia en el humano está potenciada y determinada básicamente por dos factores: el miedo y la falta de cobertura de las necesidades básicas. Necesidades básicas son el alimento, la vivienda y las relaciones interhumanas y el afecto”.

1. Consumo de alcohol, tabaco y marihuana
La médica destacó los “efectos nocivos y tóxicos” que generan estos hábitos en los jóvenes. “El consumo excesivo de alcohol en un tiempo corto, que es lo que hacen los adolescentes los fines de semana, produce serios deterioros a nivel del neurodesarrollo y de la plasticidad neuronal, que tiene un pico muy importante en la adolescencia media; y eso, por supuesto, va a traer consecuencias posteriores en cuanto a alteraciones de la conducta en general”, sostuvo.
El Estudio 2017 de consumo de sustancias psicoactivas de Sedronar determinó que en el país 3 de cada 100 niños y adolescentes consumieron marihuana en el último mes, de los cuales más de 9.800 son dependientes de esa droga. “La marihuana produce daños a nivel cerebral porque es un cannabinoide que compite con una sustancia interna normal que tenemos los humanos que se llama endocannabinoides y ocupa los mismos receptores que la sustancia interna, nada más que de manera sintética. Esto puede traer alteraciones a nivel del desarrollo cognitivo y también pueda afectar la fertilidad futura de las personas, si hay un consumo continuo”, aseguró Magirena.
 
2. Embarazo adolescente
Unicef alertó que cada tres horas una niña de entre 10 y 14 años se convierte en madre en la Argentina y la mayoría de esos embarazos son consecuencia de abuso sexual. “El embarazo adolescente es una problemática que nos preocupa muchísimo. Si bien en las últimas estadísticas que envió la Secretaría de Salud se ha notado un leve descenso en el la población de entre 15 y 19 años, no fue así en la población de adolescentes menores de 15 años. Esto está íntimamente relacionado con el abuso sexual y la iniciación sexual violenta que sufren estas adolescentes”, dijo la ginecóloga. En tanto, resaltó el papel imprescindible de la educación sexual en los colegios: “La incorporación de la ESI en las escuelas obviamente cambiaría la estadística. No se puede creer que en este país, donde hay una Ley de Educación Sexual Integral sancionada y puesta en funcionamiento en 2006, todavía nos estemos cuestionando si vale o no hacer ESI. Los niños deben recibir educación sexual integral desde el jardín de infantes”.

3. Uso excesivo de pantallas
“Está demostrado científicamente por las neurociencias que el uso excesivo de pantallas produce deterioro en el neurodesarrollo de los niños. De hecho, las recomendaciones de la Sociedad Argentina de Pediatría y de otras entidades a nivel mundial indican que los niños no debe estar expuestos a pantallas hasta después de los dos años y la incorporación de las mismas debe ser lenta, progresiva y gradual”, expuso la especialista. En el caso de los adolescentes, recomendó menos exposición al uso de pantallas que la que tienen actualmente, aunque aclaró que “si los adultos no cambian la dinámica del vínculo que tienen con el uso de pantallas, sobre todo con celulares, va a ser muy difícil que los adolescentes entiendan”. Para ella, uno de los principales problemas es que “estamos entrando en una situación donde la virtualidad parece ser el espacio donde se mueven los adolescentes, pero todos sabemos que la virtualidad no es real”.
“En la virtualidad lo que no hay es cuerpo, y si retiramos el cuerpo de las acciones y de la vida de las personas, no se puede generar conciencia. El adolescente que está en contacto con lo virtual en mayor cantidad de tiempo está alejado de lo que le está pasando a él internamente y no puede aprender, no puede analizar, no puede reconocer las sensaciones y no puede tomar conductas saludables consigo mismo”, concluyó.
Una buena muestra de cómo esto puede convertirse en adicción se da en un capítulo de “Salvados”, programa español conducido por el periodista Jordi Évole y que puede encontrarse en Netflix. Allí se expone cómo cambia la vida de una persona cuando se vuelve dependiente del teléfono celular.
 
4. Noviazgos violentos
Sólo en la Ciudad de Buenos Aires, en dos años se triplicó la asistencia a adolescentes por noviazgos con señales de violencia. Los datos se desprenden de un informe del Ministerio de Desarrollo Humano y Hábitat porteño. Las estadísticas corresponden a las asistencias a adolescentes entre 13 y 18 años con vínculos violentos (físico, emocional y/o sexual) en sus relaciones de pareja que acuden al Programa Noviazgos Sin Violencia. Las características de noviazgos adolescentes violentos incluyen entre otras cosas abuso de poder, manipulación y dominación del otro, y restricción de derechos, detalló la coalición Infancia en Deuda, quien brega desde hace 13 años por la designación del Defensor del Niño.
En tanto, Unicef informó en 2017 que el 4,2% de las adolescentes en la Argentina declaró haber sufrido presión en su primera relación sexual.
Por último, la asociación civil La Casa del Encuentro informó que más de 300 chicas de entre 16 y 21 años fueron víctimas de femicidios en Argentina en la última década.

5. Bullying
Unicef reveló que 1 de cada 3 estudiantes en el mundo sufre acoso escolar o bullying, una forma de violencia entre pares que produce que los chicos y chicas sientan miedo, soledad, inseguridad, desconfianza en ellos mismos e incluso que tengan pensamientos suicidas.
La ONG Basta de Bullying detalla que “insultar, divulgar rumores, lastimar físicamente o intencionalmente ignorar a alguien también son formas de bullying”. Asimismo, añadió que este hostigamiento puede darse “a través del celular, en persona, escrito, en la escuela, en el barrio, en algún transporte, e incluso en redes sociales”. Finalmente, la ONG destacó que este “problema afecta a millones de niños sin importar de dónde son ni de dónde vienen. Es un problema grave, principalmente en las escuelas y necesita ser resuelto cuanto antes”.

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