Día Internacional de la Niña: la importancia de las mujeres empoderadas para el futuro

Lunes 14 de Octubre de 2019

En muchos países ellas tienen menor acceso a la educación y a las oportunidades laborales y menos participación en la esfera pública. Sedal es una de las marcas que busca inspirarlas para ir por nuevas posibilidades, más allá de las imposiciones de género.

El 19 diciembre de 2011, la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró el 11 de octubre como el Día Internacional de la Niña. La fecha apunta al reconocimiento de los derechos de las mujeres jóvenes y los conflictos a los que se enfrentan en todo el mundo. Promueve además el apoyo durante los años de la adolescencia, para animarlas a ser una parte activa en la solución de las circunstancias que preocupan a la población, y que puedan tener los mismos derechos y debatir de igual a igual con los varones. La celebración apunta a alentar que ellas puedan acceder a la educación y no deban dejarla por cuestiones relacionadas con estereotipos de género, sino que logren formarse para ocupar el lugar que deseen en la sociedad.
Al proponer la creación del Día Internacional de la Niña, la ONU se fijó en todas las áreas en las que ellas están en desventaja. Muchas mujeres en el mundo no tienen las puertas abiertas a la escolarización, a una nutrición adecuada, a derechos legales, a cuidados médicos, a protección contra la discriminación y son sometidas a violencia y, en algunas regiones, a casamientos forzados en edad infantil.
Los chicos de entre 10 y 19 años, representan hoy el 16 por ciento de la población mundial. Son 1200 millones y conforman la generación de adolescentes más grande de la historia de la humanidad. Dentro de ese grupo, las niñas y mujeres son las que se llevan la peor parte, con menos oportunidades y apoyo que los varones para participar en la educación, el empleo y las actividades cívicas, según datos relevados por el Centro Internacional de Investigaciones sobre la Mujer (CIIM).
Por ejemplo, uno de cada cinco niños, adolescentes y jóvenes está fuera del sistema escolar, y las niñas siguen siendo la mayoría en ese porcentaje. En algunas culturas ni siquiera se les permite acceder a una educación formal, capacitación o trabajo pago; en otras, quizás se las obliga a trabajar con un control limitado sobre la remuneración. Es posible que en hogares de escasos recursos económicos ellas reciban menor inversión en salud y educación que sus hermanos, o dejen la escuela para quedar a cargo del cuidado de los más chiquitos o para ocuparse de las responsabilidades domésticas. En algunas regiones, muchas niñas abandonan los estudios por razones de seguridad, porque se sienten amenazadas por la posibilidad de situaciones de violencia de género en el camino al colegio o incluso dentro del mismo. A nivel mundial, en promedio, ellas pierden entre el 10 y el 20 por ciento de días de clase todos los años por falta de recursos para gestionar la menstruación.
La brecha no se ve solo en este aspecto, sino que la realidad es que las jóvenes tienen menos oportunidades de participar en capacitaciones que les brinden habilidades profesionales y sociales que aumenten su empleabilidad. Este déficit hace que las mujeres de entre 15 y 24 años sean más propensas que los varones a pertenecer al grupo de los “nini”, aquellas personas que ni estudian ni trabajan. En la Argentina, hay un 22,8 por ciento de mujeres en esa situación, mientras que los varones representan el 15,8.
Empoderar a las jóvenes para que conozcan sus posibilidades y puedan trabajar en consecuencia para cumplir sus objetivos es un ideal que no solamente beneficiaría a la sociedad sino que también tendría un impacto económico. Un análisis en 14 países dejó varias conclusiones en ese sentido. Por ejemplo, si las niñas completaran un nivel más de educación que el que tienen podrían generar ganancias en productividad equivalentes al 68 por ciento del PBI anual. Si las mujeres participaran en la economía mundial de la misma manera que los hombres, habría un 26 por ciento de aumento en el PBI mundial anual en los próximos 10 años.
Por otra parte, las mujeres que reciben educación son dos veces más propensas en la adultez a alentar a sus hijos a ir a la escuela y la instrucción también les aporta beneficios en la salud de sus futuros hogares. Los hijos de una mujer que pudo estudiar tienen menos probabilidades de tener un retraso en el crecimiento y tienen un 50% más de probabilidades de estar inmunizados contra las enfermedades de la niñez. La educación además mejora la toma de decisiones, y tiene como efecto, por ejemplo, el retraso en la edad de matrimonio, la reducción de la cantidad de embarazos y el aumento del tiempo entre hijos. Todos estos son factores que reducen la mortalidad materna.
Con el objetivo de abrir las posibilidades de las niñas y adolescentes, Sedal lanzó la campaña "Repensar el Rosa, JUNTAS!". La idea general del proyecto busca que las chicas puedan superar las normas restrictivas, aumentar su potencial y desarrollar sus fortalezas para lograr sus metas.
La marca se juntó con socios estratégicos en mercados clave para alentar a las niñas a que definan su propia visión del futuro y que sean conscientes del abanico de posibilidades que tienen para elegir, sin que las frenen las normas o convenciones o el miedo a recibir reacciones violentas. Sedal tiene un compromiso corporativo con las adolescentes y las jóvenes y por eso aumentó las colaboraciones con organizaciones como Girl Rising. El objetivo máximo es inspirarlas a explorar y a participar más en sus propias vidas. La marca entiende que la adolescencia es un momento clave en el que las mujeres forman sus objetivos y en el que más necesitan que se las anime a desafiar sus propias ideas y las expectativas de la sociedad.
Sedal busca que las niñas puedan tener aspiraciones y así promover su participación de forma activa en la educación, la formación, el empleo y la vida cívica de sus comunidades. Uno de los pasos que la marca adoptó para ir por este objetivo tiene que ver con las campañas publicitarias y de marketing, en las que se empezaron a desafiar los estereotipos de género y a mostrar a las chicas en roles que las empoderan.
Con vistas a fortalecer su misión, la marca se asoció con Girl Rising para desarrollar el programa “Explorar Más Posibilidades”, una propuesta educativa que llega a cientos de alumnas de escuelas primarias y secundarias del país, orientada a adolescentes de entre 11 y 18 años. La idea es incentivarlas para que cuando piensen en su futuro puedan elegir más allá de lo que está socialmente establecido. En la actualidad, las niñas tienen pocos referentes femeninos y por eso se busca inspirarlas a través de historias de mujeres argentinas y de otros países que, contra todos los pronósticos, se empoderaron y lograron alcanzar sus posibilidades.
El programa consta de tres sesiones que ahondan en temas significativos para el desarrollo personal, la auto reflexión y el planteo de objetivos, mientras se estimula el pensamiento creativo y la acción. Primero se trabaja sobre la importancia de creer en uno mismo; el segundo bloque se basa en plantear metas realistas para alcanzar esas posibilidades. El tercero, en la evaluación de las personas del entorno para definir quiénes podrían ocupar el rol de mentores para acompañarlos durante el proceso.
Al exponerse a modelos a seguir, las niñas tienen contacto con diferentes ideas sobre cómo puede ser la vida, ven distintas opciones y oportunidades que antes tal vez consideraban imposibles y también extienden su horizonte en torno a lo que pueden esperar de sí mismas. Las adolescentes acceden así a ejemplos de otras personas que tomaron decisiones de vida que las llevaron a cumplir sus objetivos. Eso proporciona inspiración, además de un ejemplo que se puede imitar. Las charlas aportan información acerca de los obstáculos que se encuentran en el camino y dan testimonios reales y útiles.
Sedal busca ser parte del cambio y alentar a las mujeres a que vivan como deseen, sin regirse por estereotipos obsoletos. La base es la educación, inspirar confianza, seguridad y brindar herramientas para que el camino no se convierta en un imposible. La idea es que todas puedan cumplir sus posibilidades.

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